Las organizaciones de prensa cuestionaron la orden del gobierno de Correa de usar solamente la cadena oficial
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó enérgicamente cualquier movimiento en Ecuador destinado a desestabilizar las instituciones y el orden democrático, aunque al mismo tiempo advirtió sobre la violación de la libertad de prensa que implica la obligatoriedad de enlazar a la televisión y la radio privada a la señal de la cadena estatal.
El presidente de la SIP, Alejandro Aguirre, expresó su confianza de que Ecuador "supere la situación de convulsión que atraviesa y se retorne inmediatamente a la plena institucionalidad, pero que también implique el respeto para que el periodismo pueda trabajar en forma libre y se garantice el derecho a la información de todos los ecuatorianos".
Aguirre lamentó que el estado de excepción ordenado haya implicado "la restricción para que los medios electrónicos puedan operar en forma libre, tal como requieren situaciones de máxima alerta en las que la población merece una cobertura amplia independiente y plural de los hechos".
En tanto, la Asociación de Editores de Periódicos (Aedep) ecuatoriana señaló en un comunicado su "protesta por la decisión gubernamental de obligar a todos los medios audiovisuales a plegarse a una cadena nacional indefinida e ininterrumpida".
Agregó que "al amparo del estado de excepción se ha impedido a la ciudadanía tener otras versiones de los hechos que no sean las oficiales".
La Aedep también rechazó "los ataques de los que fueron víctimas los periodistas de distintos medios" durante la sublevación.
"Secuestrados"
Por su parte, el asambleísta de oposición Leonardo Viteri denunció que en lugar del presidente Rafael Correa "fueron los medios los que estuvieron secuestrados" durante la rebelión policial y llamó al mandatario a construir la democracia con diálogo "y no con odio".
El diario El Comercio publicó ayer un artículo sobre el manejo de medios realizado por el gobierno, en el que se lo califica de "brillante", pero también de "perverso".
Ocurre que, al principio de la cobertura, EcuadorTV, GamaTV y TC Televisión, canales controlados por el gobierno, proporcionaban información exhaustiva desde el punto de vista oficial. Al mismo tiempo, los canales privados daban una atención fragmentada y esporádica del tema, algo que cambió con la imposición de la cadena nacional.
"Los medios privados estaban cubriendo sólo la sublevación de un grupo de policías, y dimensionado de esta manera, el hecho no merecía más cobertura que la que dieron", afirmó el consultor en comunicaciones ecuatoriano Andrés Seminario.
Pero después de los noticieros del mediodía todo tomó un cariz distinto porque, al instaurarse la cadena indefinida e ininterrumpida del gobierno (bajo la figura de "censura previa", que está permitida en el estado de excepción). "Es ahí cuando también cuajó la idea de que el país había vivido un intento de golpe de Estado", dijo Seminario.
Finalmente, esa versión fue la que circuló a través de las agencias internacionales y la que provocó que el mundo entero pusiera los ojos en Ecuador.
"Yo me pregunto a qué le temen, por qué nos imponen una sola voz", dijo Manuel Ignacio Gómez Lecaro, editorialista del diario El Universo , en su cuenta de Twitter.
Cientos de ecuatorianos esparcían opiniones similares en esa red social y en Facebook.

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