Durante marzo, la canasta tucumana se incrementó más de un 5 por ciento

Durante marzo, la canasta tucumana se incrementó más de un 5 por ciento
De este modo, el precio de los 25 artículos alimenticios de primera necesidad llegó a los 1059,81 pesos, de acuerdo a los valores registrados en los supermercados de la Capital. La comparación con los guarismos reflejados por el INDEC marcan que la canasta local resulta ser 474,29 pesos más cara que los datos oficiales.
Marzo se caracteriza por ser el mes donde comienza a despuntar todo el desarrollo de actividades y sucesos que se toman como referencia para organizar el devenir de un nuevo año. Y, en lo que respecta al progreso en los niveles inflacionarios que se abaten sobre el país, el tercer mes de este 2011 no tuvo por qué ser la excepción a la regla ya que, nuevamente, se produjo una aceleración en el costo de vida que deben afrontar, en este caso, los tucumanos y que signará de ahora en más el latir de sus bolsillos.

Con las mesas de paritarias prácticamente cerradas por parte de la administración local y el descontento de algunos sectores que consideran insuficiente el aumento otorgado para el período en curso, se suma, como argumento a favor de estos últimos, el encarecimiento que sufrió la Canasta Básica de Alimentos (CBA) en nuestra provincia, pues registró un ascenso del 5,30 por ciento en relación al mes de febrero (vale indicar que la CBA determina el límite para caracterizar a una familia como indigente).

En este sentido, los 25 alimentos que conforman la Canasta y que son codificados teniendo en cuenta el consumo promedio realizado por una familia tipo constituida por cuatro personas, tuvieron un precio final de 1.059,81 pesos, lo cual permite describir que el aumento en la relación mensual se ubicó en torno de los 53,32 pesos, debido que, durante febrero, el valor de la CBA orilló los 1.006,49 pesos.

De esta forma, al establecer un análisis comparativo en razón de igual período de 2010, cabe señalar que a lo largo de un año, la Canasta acumuló un alza cercana al 24,32 por ciento. Asimismo, es dable indicar que en marzo se produjo uno de los mayores ascensos que se registraron hasta el momento, si se toma en consideración lo que vino plasmándose en los últimos meses, donde la tendencia marcaba incrementos no tan significativos e incluso leves bajas. Se recuerda que la ponderación de estos datos surge de la información recabada desde diciembre de 2009 por parte de EL SIGLO, que recorre los principales supermercados de la capital tucumana y establece un precio promedio de los artículos afectados a la CBA.

Obviamente, lejos se encuentran en coincidir los guarismos aludidos anteriormente con la medición oficial encarada por el cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que comanda el secretario de Comercio Guillermo Moreno desde enero de 2007. De acuerdo a los parámetros dados a conocer por el organismo, una familia debió desembolsar para costear la CBA la módica suma de 585,52 pesos, índice monetario que representa una diferencia de 474,29 pesos con relación al análisis desarrollado por este medio. Ello, trasladado a variación porcentual, redunda en un 44,75 por ciento más barata la CBA gubernamental en razón de la realidad comarcana.

Debe tenerse presente que la ponderación de los niveles proyectados responden y se basan en la cantidad de artículos determinados por el propio INDEC al momento de especificar los componentes de la CBA, como así también se tuvo en cuenta el nivel de consumo calórico expresado por cada integrante de la familia analizada, a partir de lo cual surgen las cantidades en unidades o medidas de peso que se confeccionan para la elaboración de la CBA.

En el sube y baja

Al establecer una desagregación específica de las variaciones entre cada uno de los artículos proyectados por la medición del diario, surge que 15 de ellos registraron un ascenso en sus valores, mientras que seis tendieron a una baja y, finalmente, cuatro alimentos no sufrieron modificación alguna en sus precios en relación a febrero.

Entre los productos que vieron encarecer sus niveles monetarios, pueden destacarse a los siguientes: sal fina (+27,69%), polenta (+21,97%), lentejas (+19%), leche (+18,04%), carne (+14,44%), café (+8,25%) y azúcar (+6,01%). En tanto, los artículos que demostraron un descenso significativo en sus valores, fueron: queso en fetas (-14,52%), arroz (-8,92%) y fideos (-1,96%). Tres fueron las particularidades a tener en cuenta en esta estratificación, por un lado, la confirmación en la suba del precio en los cortes cárnicos que se había patentizado hacia mediados de marzo. Por otro lado, resulta llamativo las diferencias registradas en lo que concierne a los productos lácteos, ya que, tanto la leche como el queso, presentaron variaciones disímiles en la ponderación valorativa.

Por último, debe señalarse que para el mes en curso (abril) se esperan incrementos en el pan como así también los coletazos que puedan desprenderse del ascenso en el precio de la canasta de Pascuas y su posible incidencia en los demás artículos alimenticios.

La inflación y el fantasma del ajuste

El director del departamento del hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, se refirió a la inflación Argentina. y sostuvo al respecto que "la consecuencia puede ser que, al final del camino, haya que aplicar un ajuste fiscal", y advirtió que puede detener el crecimiento.

En este sentido, el funcionario aseveró que si las cifras inflacionarias continúan en alza, se puede detener el crecimiento del país.

"La consecuencia puede ser que, al final del camino, haya que aplicar un ajuste fiscal", indicó Eyzaguirre.

En esa línea, defendió un análisis que realizó el FMi en que se indicaba que la economía crece pero que también haría lo propio el desempleo, entre el 7.7 por ciento y el 9 por ciento.

El organismo internacional concluyó que si un país crece, debe haber más empleo y no menos, como sucede ahora. Por lo tanto, los técnicos señalaron que la economía argentina "está sobrecalentada". Cabe recordar que el FMI colocó a nuestro país como la segunda nación de mayor inflación en Latinoamérica, detrás de Venezuela.

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