La de ayer no fue una jornada más en la Cámara de Diputados. Luego de dimes y diretes, y de fuertes operaciones políticas acompañadas por operativos de prensa, terminó por caer la sesión prevista para las 19, cuando quedó en evidencia que el punto a tratar, esto fue la designación del Secretario de Comisiones, no lograba destrabarse.
En enero pasado, el diputado Hugo Vallejos, invocando su carácter de Diputado provincial, Vicepresidente de la Cámara y Presidente del Interbloque se dirigió por nota al Presidente, proponiendo con su sola firma la designación de Tamandaré Ramírez Forte como Secretario de Comisiones. En la misiva aludió a acuerdos preexistentes, originados aparentemente en la votación del Presupuesto y los empréstitos de cuya existencia renegaron diputados que se incorporaron a partir del 10 de diciembre, y el propio Partido Justicialista que tomó distancias de tales acuerdos, proponiendo, a través de su bloque de Diputados y con el acompañamiento de otros once diputados pertenecientes a distintas bancadas, el nombre de Favio Soto para el cargo.
Un par de días antes, la UCR, con la firma del presidente de su bloque, el diputado Héctor "Tito" López hizo lo propio elevando el nombre del ex concejal, José Ramírez Alegre.
Conforme a las prescripciones reglamentarias, la votación se decide a pluralidad de votos existiendo quórum suficiente.
Con el correr de las horas, y después de una sesión ya tensa como fue la del miércoles anterior, en la que se habría tratado de introducir el tratamiento sobre tablas aprovechando la circunstancial ausencia de cuatro diputados, todo hacía prever que ayer se daría luz verde a una votación en la que podría ganar alguno de los candidatos en el libre juego democrático.
La realidad pareció mostrar otra cosa, y la usina de rumores se multiplicó en medio de presiones crecientes que varios diputados admitieron a este medio.
Lo cierto es que ya en un ambiente enrarecido, inédito en los últimos años, transcurrió el término reglamentario y sin que suene la habitual campanilla llamando a sesión, los diputados fueron abandonando el edificio en la convicción de que no sólo no había número, sino también no había un marco válido como para que en el recinto se abra un debate sobre cuestiones calientes que quedaron en el tintero.
Desde la esquina de Mayo y Salta se negó reiteradamente que el mandatario provincial haya participado de operación alguna relacionada a la sesión de ayer, tomando distancias de lo que podría derivar en recriminaciones cruzadas de alto impacto.
Otro dato que quedó en evidencia ayer fue que, en medio de las operaciones de prensa para desestimular la sesión, sorpresivamente cayó el sistema de Internet en el edificio legislativo, lo cual acentuó las dudas que se tejieron a partir de las operaciones, algunas puntuales, para evitar presencias en el recinto ayer.
Cuando los números mostraron que ni aun así se lograban resultados, el oficialismo, sin cuidar las formas, terminó con la motorización de la caída de la sesión por falta de quórum; en términos futbolísticos, un penal forzado por las circunstancias.
En el marco del ambiente generado no es menos cierto que la prolongación de un clima enrarecido es una preocupación común a todas las bancadas que aspiran a recrear las prácticas de convivencia que hasta ahora existieron y que imprevistamente se quebraron con un notorio costo en términos de calidad institucional.
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