En una dura crítica al anuncio israelí de que construirá 277 viviendas en un asentamiento de Cisjordania, Estados Unidos dijo ayer que la medida es "profundamente preocupante", y que va contra los esfuerzos para reanudar las conversaciones de paz con los palestinos.
La declaración de Nuland fue una reacción a un comunicado del despacho del ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, que dio luz verde a la construcción de nuevas casas y departamentos para el asentamiento de Ariel, en Cisjordania. El comunicado indicó que 100 de las 277 viviendas que serán construidas en el sector de Ariel están destinadas a colonos judíos evacuados en 2005 de la Franja de Gaza, territorio actualmente gobernado por el grupo terrorista palestino Hamas, que promueve la destrucción de Israel.
No es la primera vez que existen roces entre el gobierno del presidente Barack Obama e Israel. Recientemente, el presidente norteamericano había pedido que Israel retrocediera a las fronteras de 1967, en un pedido calificado de "indefendible" por el premier israelí, Benjamin Netanyahu.
El anuncio sobre la construcción en Ariel se conoció cuatro días después de que el gobierno de Netanyahu aprobara un plan para levantar 1600 viviendas para colonos en Jerusalén del Este, que generó la condena de Estados Unidos y de Europa. Y coincide con los preparativos de los palestinos para pedir el reconocimiento como Estado ante la ONU.
Además, el gobierno de Netanyahu se encuentra bajo presión de los "indignados" israelíes que han realizado multitudinarias marchas en distintas ciudades del país para pedir "viviendas accesibles", una reducción gradual de los impuestos indirectos, la revaluación de los procesos de privatización y un aumento del salario mínimo.
El alcalde de Ariel, Ron Nachman, dijo ayer que el proyecto era el mayor aprobado en años en el asentamiento por el gobierno israelí. "En los últimos siete años, se han construido aquí no más de 50 departamentos", dijo.
El anuncio eleva a más de 2700 el número de nuevos hogares autorizados por Israel en las últimas dos semanas y generó duros cuestionamientos de parte del liderazgo palestino. "Este acto es condenable y es un intento israelí de obstruir y destruir lo que quede de cualquier esfuerzo para revivir el proceso de paz", dijo Nabil Abu Rdainah, vocero del líder palestino Mahmoud Abbas.



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