Eduardo Duhalde no oculta por estos días su obsesión de mejorar la fiscalización en la provincia de Buenos Aires, pero también sorprendió con otro anhelo, que dejó perplejo a su seguidores: el de volver a competir en las legislativas de 2013.
A otros no les cayó muy simpática esa mención, que casi da por sentada una derrota el 23 de octubre, cuando si se repiten los números de las primarias Duhalde habrá conseguido la reelección de su mujer como senadora y cuatro diputados por la provincia de Buenos Aires, todos de su máxima confianza. Para el resto, la opción sería 2013, un escenario incierto.
Poco manejo
El resto de la reunión se basó casi exclusivamente en la necesidad de mejorar la fiscalización en territorio bonaerense, donde Duhalde supo manejar a gusto los comicios. Por eso se reunió con sus referentes de la tercera sección electoral, sur del conurbano.
El 14 de agosto ni siquiera logró seguir el curso de los telegramas y en esa falencia intentó explicar la calamitosa derrota que sufrió en la mayoría de los distritos del conurbano, con diferencia de hasta 40 puntos con Cristina Kirchner.
Conocedor de las maniobras de los jefes territoriales de esa zona, una de las decisiones que tomó es apuntar a los presidentes de mesa, muchas veces colocados por aquellos, ante la falta de ciudadanos dispuestos a llevar a cabo esa tarea.
Según la denuncia que presentaron los apoderados duhaldistas ante la justicia federal de La Plata, hubo muchos telegramas enviados por esas autoridades sin votos para Duhalde.
“Vamos a ampliar la responsabilidad penal y jurídica par los presidentes de mesa para que no pueda falsear un instrumento público como es el telegrama”, contó un duhaldista.
Se cayó el acuerdo con la UCR mendocina
Para colmo, la alianza entre Eduardo Duhalde y la UCR de Mendoza finalmente fue disuelto por el candidato a gobernador Roberto Iglesias porque no se lograron los "consensos" necesarios.
El anuncio se había realizado sobre el fin de semana, provocando malestar en José Micheli, el postulante de Unión Popular.
La alianza duró un día. Micheli, se había enterado por los medios de comunicación que el apoderado del partido, Cristian Racconto, había firmado el apoyo a la fórmula radical para la gobernación integrada por Iglesias y Juan Carlos Jaliff.
Racconto es candidato en primer término a diputado nacional por UP actual y vicegobernador de la provincia.
En declaraciones a la prensa local, Iglesias señaló la mañana siguiente que "ya le ordenamos al apoderado del partido que comunique a la justicia que no iremos con esa adhesión en octubre". "Se suponía que era una adhesión voluntaria y no traumática, y no queremos causar ningún daño interno en otro partido", expresó.
"La fórmula va a ir como está, lo único que vamos a mantener es lo acordado con Lilita (Elisa Carrió), para lo que hay consenso. Aquí se acabó y no hay nada mas", añadió.
Por su parte, Jaliff destacó que "esta era una simple adhesión a las candidaturas provinciales que no modificaba en nada las candidaturas nacionales. Era un partido que quería adherir a todas las candidaturas del Frente Cívico". "Pero cuando vimos que eso había provocado un problema interno en el partido, anoche decidimos con Roberto Iglesias que no era conveniente continuar con esa adhesión, porque concluimos en que íbamos a agregar más confusión a la gente y estamos lejos de querer poner a los mendocinos en esa situación. Ya hemos dado instrucciones al apoderado para que desestime esa adhesión", concluyó, abandonando de un plumazo las huestes de Duhalde.



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