Las dudas del PJ

Antes de la interna el compromiso de los precandidatos fue acompañar al que ganara. Pero el largo reguero de desavenencias y declaraciones posteriores a los comicios del domingo generan más dudas que certezas. Uno de los desafíos de Adrián “Milin” Fernández es lograr que finalmente todos los sectores del partido se encolumnen tras su figura. Después de todo, su candidatura fue legitimada en las urnas.
El domingo, apenas tuvo certeza de que se había convertido en el candidato a gobernador, el legislador Adrián “Milin” Fernández se comprometió a “unir” al peronismo en “48 horas”.

Pero más allá de la euforia del triunfo y del compromiso público de varios de los actores de la interna de encolumnarse tras los candidatos elegidos por los afiliados, un arduo trabajo le espera a Fernández para concretar la tan ansiada unidad, requisito fundamental para que el PJ potencie sus chances en las elecciones de junio.

Es que el peronismo fueguino está desde hace años atravesado por disputas intestinas que fueron generando desavenencias que se profundizaron con el tiempo, al punto que dos de sus principales referentes, la diputada nacional Rosana bertone y el ex senador Mario Daniela, decidieron presentar sus candidaturas por fuera del PJ.

Si se tienen en cuenta las declaraciones previas de los distintos referentes, la interna debería ser un bálsamo para el peronismo y los vencidos deberían encolumnarse tras “Milin”.

A su vez, Fernández sostuvo que necesita de todos los sectores partidarios para potenciar su proyecto de gobierno. Esto incluye a los históricos, para con los que tuvo durísimas apreciaciones luego de las últimas elecciones para definir las autoridades partidarias.

Lo cierto es que la candidatura del parlamentario fue legitimada en las urnas en unas elecciones que, además, significaron un duro revés para los históricos. Pero a decir verdad, eso no garantiza acompañamiento.

De hecho, hasta el momento el presidente del PJ, Carlos Manfredotti -el gran derrotado del domingo-, no salió a manifestar públicamente ni como actor de la interna ni como titular del partido, su apoyo a Fernández.

En tanto, otro ex precandidato, Rubén Sciutto, dejó en claro que quedaron heridas que van a costar que cierren. “Pasaron muchas cosas, nos proscribieron candidatos, hicieron todo lo posible para que nuestra lista se vea perjudicada; desde afuera apostaron a que no nos vaya bien y los resultados están a la vista”, cuestionó, y también apuntó que hubo sectores que “no participaron de la interna pero participaron, mandaron a votar al ganador”, aunque reconoció “el trabajo de quienes ganaron, con acuerdos y toda la metodología que se puede utilizar”. Y fue tibio sobre los pasos a seguir por su sector: “Vamos a analizar las diferentes posturas de mi equipo, veremos de qué manera va a desarrollar el PJ su campaña y acompañaremos al partido como siempre lo hemos hecho”. Habrá que esperar una definición del diputado.

Otro que manifestó sus críticas fue el ahora candidato a concejal de Río Grande Esteban “Chiquito” Martínez, quien dijo que el suyo fue un triunfo “con sabor amargo”.

El veterano dirigente sostuvo que a partir del comportamiento del afiliado en las urnas “se va a generar una situación bastante complicada y nos vamos a tener que sentar a dialogar y ver con madurez cómo arreglamos este tema”, ya que en Río Grande “tenemos un candidato electo interno y un candidato que va a ir por afuera por el Frente para la Victoria (Hugo Cóccaro)”, lo cual “va a complicarle la vida a todos porque tanto en gobierno como en municipio creíamos tener una posibilidad concreta de poder recuperar esos espacios”. Y advirtió que “son las cosas que el peronismo tiene que analizar, dejar de lado intereses personales y ver qué le conviene al conjunto”.

En ese marco, evaluó que “no hay un ganador claro en estas cosas, no se dio la apertura que se tendría que haber dado en su momento para que participaran todos y surgieran nuevas figuras, y tenemos lo que tenemos”, y sentenció que “no tiene sentido que el peronismo vaya dividido”.

Sin embargo, planteó que “el pueblo peronista quiere la unidad y que todos trabajemos juntos, pero no sé si los dirigentes tenemos la madurez y responsabilidad de poder lograrlo”.

En tanto, el también ex precandidato a gobernador Enrique Vallejos había advertido que “estamos convencidos de que el peronismo necesita un cambio muy profundo”, lo cual a su criterio “eso se logra con nuevos conceptos y nuevos dirigentes que puedan asumir responsabilidades de gestión con un perfil también diferente”.

Los desafíos de “Milin”

Cuando faltan poco más de dos meses para las elecciones, Fernández deberá lidiar con varios desafíos. Por un lado, lograr el objetivo de lograr en 48 horas o en un lapso razonablemente corto el encolumnamiento del partido tras su candidatura, y para ello deberá seducir a los históricos. Por otro, intentará lograr el respaldo presidencial, bendición por la que pelea codo a codo con Bertone y Daniele. Además, deberá enfrentar la particular situación en Río Grande con la convivencia de un candidato surgido de la interna como Raúl Moreira, con otro como Hugo Cóccaro que se dice “proscrito” por la dirigencia partidaria y que se jacta de que los votos en blanco en la interna en el estamento intendente son los que él hubiera obtenido si hubiera participado.

También deberá trabajar para captar no solo el voto del electorado independiente, si no también recuperar los potenciales sufragios que puede perder el PJ con la ida de Bertone y Daniele.

Y hasta deberá ponerse al frente del proceso de reposicionamientos que se dará en el peronismo a partir del triunfo de los renovadores y la derrota de los históricos, que no parecen estar dispuestos a ceder fácilmente los espacios de poder dentro del partido.

Por lo pronto, el primer paso de “Milin” será la búsqueda de la armonía que garantice el desarrollo sin sobresaltos de la campaña electoral. En otras palabras, bastante tendrá con enfrentar a los candidatos de otras fuerzas, como para también tener que enfrentar los resabios de disconformidad que puedan quedar tras la interna.

En la búsqueda de ese objetivo, el candidato a gobernador ya citó a todos los sectores internos a un encuentro partidario para el domingo en Tolhuin. Ese día, las presencias y ausencias podrían comenzar a dar indicios sobre lo que puede llegar a pasar en el peronismo en estos cruciales dos meses antes de las elecciones.

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