"Las drogas están matando a los chicos"

"Las drogas están matando a los chicos"
Desde la Dirección de Toxicomanía manifestaron su preocupación por el aumento desmedido del consumo en la ciudad. Sostienen que la educación en las escuelas es fundamental en la lucha contra este flagelo social.
Durante el fin de semana pasado desde la Dirección de Toxicomanía lograron secuestrar una cantidad de 421 ladrillos de marihuana valuado en cerca de un millón de pesos, en una vivienda de la Capital. El comisario mayor Salvador Pujol, referente del área, comentó que se trata de uno de los golpes más grandes a lo que denominó "este negocio de la muerte" en la ciudad.

Según indicó, por cada ladrillo de marihuana, se pueden elaborar hasta mil bochitas que se venden de a una a los jóvenes. "Por eso es significativo lo que se logró este fin de semana. Además es como un aliento a continuar con más ganas nuestro trabajo en la lucha contra este flagelo social que son las drogas", comentó.

Sobre el accionar de la Dirección, el comisario Pujol explicó que los patrulleros recorren diariamente las calles, principalmente las lindantes a plazas y establecimientos educativos, para dar con alguno de los posibles consumidores de estupefacientes.

En caso de encontrarse con ellos y por tratarse de la vía pública, el trabajo consiste en llevarlos a la Dirección de Toxicomanía y contactar a sus padres o familia, ya que por lo general se trata de gente muy joven.

"La función de Toxicomanía en la Provincia es educativa y preventiva, salvo el caso que se encuentre a alguien con mucha cantidad, que ahí si ya se ingresa en la esfera del delito. Porque se sobreentiende que una personas que cuenta con más de cinco bochitas en su poder, no las va a consumir todas, las tiene para vender", explicó el funcionario.

"El consumidor es una persona enferma, pero el que les vende la droga es un delincuente que está lucrando con la vida de otra persona. Por eso es un delito por el cual se forma una causa penal federal contra estos mercaderes de la muerte".

Las cifras dan cuenta que desde octubre del año pasado a esta fecha, ya llevan realizadas unas mil detenciones de personas a las que se "alzó" de las calles mientras consumían.

"El hecho es que de las puertas para adentro, uno puede consumir si es que quiere y nadie le puede decir nada porque está amparado por la ley. Pero en las calles su comportamiento es un peligro para los demás y es a los demás a quienes se protege de sus conducta", explicó.

El gran problema, según manifestó, está en los escasos recursos con los que se cuenta. "En la provincia somos cerca de 6.000 policías divididos en dos turnos. Y la responsabilidad en proteger a una cifra de más de un millón de correntinos, los controles no dan abasto"; declaró.

La preocupación está en las escuelas

Una de las mayores preocupaciones que tienen las autoridades es la conducta de los más jóvenes. "Por cuestiones de rebeldía y de la edad, están propensos a caer en manos de gente inescrupulosa que los inicia en el consumo de las drogas sin importarles que están destruyendo una vida", dijo Pujol.

Es por ello que para llevar adelante esta función de prevención y educación, la Dirección de Toxicomanía también se encarga de dar charlas informativas en todos los colegios. "Se trata de llamarlos a la reflexión, porque es altamente nocivo", indicó.

Al mismo tiempo que se recorren las plazas y las inmediaciones de las escuelas, para identificar a quienes intentan llevar a los más jóvenes a iniciarse en el camino de las drogas.

En este sentido es necesario destacar que para que los miembros de la Dirección acudan a dar las charlas preventivas en los distintos establecimientos educativos, sólo es necesario que los directivos interesados envíen una nota con una solicitud para que se puedan programar las fechas. "Es algo que deben aprovechar", agregó el Comisario.

La necesidad de un lugar de contención

El principal problema, según explicó Pujol, ocurre cuando los consumidores se transforman en adictos. Y en este aspecto existe una deuda de parte del Estado, que no brinda lugares públicos para la rehabilitación, lo que significa un gran problema para las familias de quienes caen en este flagelo, ya que los espacios privados cuestan mucho dinero y no está al alcance de cualquier persona común.

"Un instituto privado cobra cerca de 7.000 pesos por mes para hacer un tratamiento completo. ¿Qué puede hacer una persona de bajos recursos que ve cómo su hijo o su hermano se está matando así mismo? Hace falta un lugar público donde se los contenga en todos los sentidos y sobre todo se les dé un trabajo con lo cual puedan estar ocupados y aprendan algo que les sirva para el futuro", señaló Pujol.

"En cuanto al tema de la legalización del consumo de marihuana, me manifiesto completamente en contra. El alcohol y el cigarrillo son drogas consideradas legales. Pero la diferencia radica en que si bien son perjudiciales, atacan de manera distinta al organismo: el cigarrillo destruye los pulmones; el alcohol destruye el hígado, pero la marihuana destruye las neuronas del cerebro. Estamos hablando de chicos que se inician a los 11 ó 12 años y para los 30 van a estar completamente perdidos", enfatizó. "El centro de contención será de gran ayuda, pero eso implica un gran presupuesto y ese es el gran problema", aclaró

Sin embargo, el Comisario mayor resaltó la importancia del rol de la familia en la lucha. "Cada uno debe reconocer que se trata de un problema grave: las drogas están matando a los chicos. Todos debemos ponernos la camiseta y plantarnos. Sino, es fácil delegar responsabilidades pero así nunca se llega a nada", finalizó.

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