Tiene 18 años y cavó el hoyo para reparar una tubería. Pero, con él dentro, la tierra se desmoronó y lo cubrió casi por completo.
El protagonista de esta inusual historia es Mariano Luis Mareco, de 18 años, quien ayer poco después de las 16 trabajaba en el sector delantero de su casa ubicada en calle Renacimiento del barrio Fray José de la Quintana de Capital.
En su labor, Luis, como le dicen sus familiares, se introdujo en un pozo destinado a sacar un caño que obstruía el flujo de desechos de una cámara séptica. El cilindro de material pvc se había roto y no dejaba correr los restos putrefactos.
Pero el destino quiso que, cuando el muchacho se introdujo en el hoyo, la tierra que había a los costados se desmoronara y lo cubriera casi por completo. “Apenas tenía la cabeza afuera para respirar, se estaba ahogando”, dijeron testigos a época.
De inmediato su padre y su hermano, que se hallaban con él, dieron aviso a los funcionarios públicos y el primero en llegar al lugar fue Antonio Buzzi en su clásica furgoneta que en tantos hechos policiales, en su mayoría accidentes de tránsito, se lo ve presente.
El hombre, sin dudarlo, se arrojó dentro del pozo y con sus manos y ayudado por baldes sacó buena parte de la tierra que aprisionaba al joven, hasta casi a la altura de la cintura.
Esto dio tiempo a que otros camaradas suyos, además de efectivos de los Bomberos de la Policía y agentes de la Policía, llegaran para también socorrer a la víctima.
Entonces todos juntos pusieron un hierro en la “boca” del pozo, en el cual engancharon una soga con la cual bajaban baldes para que Luis, desde adentro, pusiera la tierra que obtenía de cavar. El fin era liberar sus piernas, principalmente una de ellas que al caer quedó flexionada y complicaba su extracción con mayor facilidad.
Luego de más de una hora de trabajar a destajo, los servidores públicos pudieron colocar un arnés alrededor de la cintura de Luis, para luego ejercer suma fuerza sobre el hierro (previamente otro no resistió y se había doblado) al cual ataron el otro extremo de la soga y finalmente rescataron al muchacho.
Totalmente embarrado lo colocaron en una camilla para luego de una rápida limpieza que le practicaron los paramédicos de la Dirección de Emergencias Sanitarias (107) subirlo a la ambulancia y trasladarlo hasta el Hospital Escuela.
Según un primer diagnóstico, el joven sólo pasó un gran susto y no tendría lesiones de gravedad.
Las actuaciones sumariales del caso quedaron en manos de los efectivos de la comisaría Decimotercera.
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