El principal acusado reconoció su responsabilidad en el hecho ocurrido el 20 de junio de 2013, pero aclaró que su intención no era "matarlo”. Sostuvo que era víctima de “constantes ataques” por parte de la víctima y su grupo.
El juicio por el homicidio de Julio Gualpa comenzó este lunes en esta ciudad con la confesión de Donito Blanco, el principal acusado de la causa. El joven reconoció haber efectuado los disparos, aunque dijo que su intención “no fue matarlo” y que le tiró “a las piernas”. Luego relató que hacía tiempo que Gualpa y su “banda” le pegaban cada vez que se cruzaban. Las diferencias surgieron a partir de que la ex pareja de Blanco, con quien tiene dos hijos, comenzara a salir con Gualpa y tuviera otros dos hijos.
Tal como anticipó El Diario, la primera jornada de juicio estuvo vedada al público en general, pero sí se permitió el acceso a la prensa para que el debate por el homicidio de Julio Gualpa tenga publicidad. Pasadas las 8:30 horas comenzó el debate con gran cantidad de uniformados del Grupo Especial y personal policial de Tribunales, quienes no permitieron el ingreso a Tribunales a los familiares y conocidos de la víctima.
La medida de prohibir el ingreso al público fue solicitada por el defensor oficial de Blanco, Guillermo Costantino, para permitir que su defendido confesara el hecho sin la presión de familiares de Gualpa.
El Tribunal presidido por Fabricio Losi, a quien acompañan los jueces Carlos Pelegrino y Florentino Rubio, abrió el debate por “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y abuso de arma, en concurso real”, contra Donito Blanco, y “encubrimiento y favorecimiento real” agravado por el delito principal, contra Diego Alejandro Franco.
El fiscal Alejandro Gilardenghi, en su alegato de apertura, adelantó que tratará de acreditar que el día domingo 20 de junio de 2013, alrededor de las 8 horas, y en las proximidades del bar Zeus, Blanco realizó entre 5 y 6 disparos con un arma de fuego calibre 32, que no pudo ser secuestrada hasta el día de hoy. Según indicó el fiscal, uno de los proyectiles impactó en el cuerpo de Hector Sombra (43), quien resultó con heridas sin gravedad en hombro y cuello, mientras que otros 2 proyectiles impactaron en Julio Lorenzo Hualpa (27), quien falleció a consecuencia de los daños o roturas de grandes vasos abdominales.
Gilardenghi recordó también que Blanco escapó del lugar en una moto, que luego escondió en la casa de Diego Franco, el otro involucrado en el juicio y acusado por esa acción.
Confesión
“Me hago responsable de lo sucedido”, fueron las primeras palabras de Donito Blanco cuando se sentó en el banquillo de los acusados, tras ser invitado a declarar por el Tribunal. Y aclaró de inmediato que “mi intención no fue matarlo, ese día quise pelear con él, mi intención no fue asesinarlo”.
Explicó sobre la pelea en cercanías de Zeus que “me asusté, me caí al piso y saque el revólver. Quise dispararle a los pies, mi intención no fue matarlo, y bueno, dispare y tire unos varios disparos, no recuerdo cuantos, lo vi cuando cayó y me fui del lugar. Tuve muchos problemas con esa persona”, remarcó el acusado. También señaló que el arma la tiró en la en inmediaciones de calles 8 y 113bis, cuando ya escapaba del lugar.
Blanco destacó que con Julio Gualpa y su gente “donde me encontraban me pegaban, no podía andar tranquilo en la noche, y esto hace cerca de 5 años para atrás. En realidad no se cual era el motivo, pero empezó con una pelea con él y después los amigos de él, que no voy a dar nombres de quienes son”.
El acusado insistió en que “cuando me veían me pegaban, hasta me amenazaron de muerte. En una paliza terminé en el hospital, donde me pusieron una placa abajo del ojo, ahí se pensaron que me habían matado, pero yo había quedado inconsciente”. Aclaró que, previo a esta golpiza, la banda de Gualpa ya lo había golpeado otras dos veces en el mismo lugar.
Pareja
Blanco comentó que vivió con Vanesa Ortiz y tuvo con ella dos hijos, pero luego la mujer comenzó a salir con Julio Gualpa, con quien tuvo otros dos hijos. Ortiz vivía en el barrio Roca y su casa estaba ubicada casi enfrente de la de Gualpa.
Relató que amigos de Gualpa le disparon en dos oportunidades, una de ella para asustarlo le tiraron varias veces cerca de la cabeza. Y contó que una madrugada, cuando estaba en la casa de Vanesa Ortiz, se cruzaron “dos personas que estaban en la casa de Gualpa” y una de ellas le pegó un tiro en una de sus piernas. Aclaró que no hizo la denuncia “porque no quería tener problemas con ellos”
Blanco recordó que tras haber disparado contra Gualpa escapó en su moto, pero se quedó sin nafta y decidió dejarla en la casa de su ex concuñado, Diego Franco, donde no lo atendió nadie. Minutos más tarde un conocido le comentó que a Gualpa lo habían matado y por eso llegó hasta su casa, en el barrio Malvinas, y sin avisar a nadie hizo el bolso y salió “a dedo” hacia Córdoba capital. Allí fue apresado días después en calles del barrio Alverdi.
El acusado también remarcó que, luego del homicidio, “esta gente le tiró tiros a la casa de mi mamá, a la casa de mi hermana, hace dos días le pegaron a mi hermana, a mi señora le pegaron embarazada, siempre me refiero a el mismo grupo del que no quiero dar nombres”. A preguntas de su defensor, también relató que en prisión también fue agredido por otro amigo de Gualpa, que le dejó marcas visibles en el cuello.
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