Donde decía $ 100 en 2004, ahora dice $ 466

Hace siete años, con un billete de $ 100 se podían adquirir alrededor de 10 kilos de carne de nalga para milanesa, mientras que hoy, para comprar esa cantidad, hacen falta $ 466. Unos 10 kilos de carne vacuna son los que consume un argentino promedio en un poco más de dos meses. El consumo anual per cápita, que rozaba los 72 kilos en 2004, bajó a 57 por el encarecimiento del alimento más importante de la canasta alimentaria argentina.

El fenómeno responde al alza de precios producto de una inflación creciente que generó una caída en el poder de compra de los billetes, en especial en el de mayor denominación, el de 100 pesos. A partir de esta situación creció la demanda y, como resultado de ello, entre otros motivos, se produjeron faltantes en las sucursales bancarias, según algunos analistas. El 60% del incremento de la cantidad de billetes en 2010 se explica por la impresión de billetes de $ 100, según Lorenzo Sigaut, de la consultora Ecolatina.

Hay ejemplos que ilustran la pérdida de peso del billete que lleva la imagen de Julio Argentino Roca. En 2004 se necesitaba uno de ellos para adquirir 19 kilos de pollo, cifra que equivalía a nueve meses y medio de consumo promedio de ese animal. Hoy harían falta $ 365,56 para adquirir el mismo monto. El aumento de precios, menor a la carne bovina, y el crecimiento económico impulsaron que el consumo anual per cápita de pollo suba de 24 a 34 kilos.

Los productos básicos de limpieza han cuadriplicado su valor con respecto a 2005. Por ese entonces, con $ 100 se podían comprar 30 rollos de papel higiénico, 48 detergentes de 750 centímetros cúbicos de marcas líderes o alrededor de 58 packs de tres jabones. En cambio hoy, para igualar esos parámetros, habría que pagar $ 240 por el papel, 567 por los detergentes y 407 por los jabones.

El rubro alimentación es el de mayor sensibilidad, por la sencilla razón de que hay que hacer las compras todas las semanas", sostiene Milagros Gismondi, de la consultora Ferreres y Asociados. Las quejas son moneda corriente entre muchos consumidores que suelen buscar mejores precios en mayoristas y en las ofertas de los supermercados. "Con 100 pesos termino con el carrito vacío", confiesa Cynthia Merino, que vive junto con su marido y su hijo en el barrio de Caballito.

Hasta los taxis debieron acostumbrarse a los cambios. "Antes no se aceptaban billetes de 100, pero hoy, si no los aceptás, no podés trabajar. El viaje promedio es de más de $ 40", concluye Gustavo Torres, chofer.

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