El polémico magnate dice que su presencia en un programa junto a los otros precandidatos republicanos garantiza la máxima audiencia.
Después de múltiples agresiones a diversos grupos sociales y rivales de campaña, el precandidato Donald Trump amenazó con boicotear el próximo debate republicano si la CNN no le da 5 millones de dólares para donaciones. "CNN no me trató bien", dijo el magnate en referencia al último debate televisivo realizado en septiembre, que según afirma tuvo un alto índice de audiencia gracias a él. "Veintitrés millones de personas vieron el debate. Fue el show más grande en la historia de la CNN", alardeó Trump en un discurso que pretendió abrir las negociaciones acerca de si va a participar en el próximo evento, que el canal tiene pautado realizar el 15 de diciembre. "¿Qué pasa si le digo a CNN que yo no voy a estar en el próximo debate?", dijo el precandidato ante una multitud.
Durante un acto de campaña en el Macon Centreplex, en el estado de Georgia, el precandidato a la presidencia de los Estados Unidos exigió dinero al canal de noticias. "No voy a participar del debate a menos que me paguen 5 millones de dólares, todo lo cual va a ir para los Wounded Warriors (la organización de los guerreros heridos) o para veteranos de guerra", señaló. La propuesta de que el canal donara directamente a estos grupos no fue mencionada por Trump, que quiere personalmente entregar el dinero.
El empresario pronosticó que los analistas le dirán "gallina" si cumple con su amenaza de no participar en la próxima discusión con sus competidores republicanos, pero le restó importancia a quienes consideró personas "que no son del todo inteligentes". "Se creen de la élite. Pero mi educación es mejor que la de cualquiera de ellos. Yo soy más inteligente que ellos", afirmó.
Trump se dirigió a Georgia después de reunirse con decenas de pastores negros en las oficinas que tiene en Manhattan. Algunos de los pastores dijeron que deseaban objetar contra el discurso de Trump de fuerte carga racial, desde las declaraciones en las que presentó a los inmigrantes mexicanos como "violadores" y "delincuentes" hasta su rechazo frontal a la reubicación de refugiados sirios en Estados Unidos. Ante una audiencia de mayoría blanca en Georgia, Trump dijo que la reunión fue "inspiradora".
Desde su lanzamiento hace varios meses, la campaña de Donald Trump estuvo salpicada de controversias en torno a su hábito de accidentalmente —o en ocasiones de manera muy intencional— ofender a grupos enteros de personas. Cuando lanzó su campaña en junio, Trump ofendió tanto a los mexicanos como a los defensores de los inmigrantes cuando describió a algunos de los mexicanos que cruzan la frontera sur de Estados Unidos como "violadores".
La más reciente ofensa de Trump se produjo la semana pasada cuando se burló de un reportero que tenía una discapacidad. En una concentración el martes pasado, Trump agitó sus brazos de una manera que evocaba la discapacidad del reportero del New York Times Serge Kovaleski, una condición crónica llamada artrogriposis, la cual limita el movimiento de sus brazos. En medio de los llamados para que se disculpara, Trump negó saber quién era Kovaleski, pero este dice que él ha cubierto a Trump de manera cercana durante años —lo ha entrevistado al menos 12 veces— y que, en un punto, el trato fue por su primer nombre.

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