Las dos fórmulas que participan del balotaje son las del Frente para la Victoria y el Partido Social Patagónico. Se votará en los mismos establecimientos educativos en los que se sufragó el pasado 26 de junio. Aquellos electores que no emitieron su voto en la primera vuelta no tienen impedimento para hacerlo el domingo próximo.
Los lugares de votación funcionarán en los mismos establecimientos educativos que fueron afectados a la primera vuelta, y los electores deberán sufragar en la misma mesa en la que lo hicieron hace 7 días atrás.
La única diferencia entre aquella y esta elección es que dentro de los cuartos oscuros se dispondrán únicamente las boletas correspondientes a la lista 91 (Frente para la Victoria) que lleva la fórmula Bertone–Pérez y a la lista 147 (Partido Social Patagónico) que lleva la fórmula Ríos–Crocianelli, por lo que aquel sobre que contenga una boleta que no corresponda al de esas dos listas será considerado como voto nulo.
Desde la Junta Electoral Provincial se recordó a las autoridades de mesa que participaron de la elección del pasado 26 de junio, que deberán presentarse en las mismas mesas de votación y en el mismo horario el próximo domingo 3 de julio. Además, se informó que aquellas personas que no emitieron su voto el domingo pasado podrán hacerlo el domingo venidero si es que figuran en el padrón.
Breve historia de las segundas vueltas
Por 5ª vez en la historia electoral de la provincia la Gobernación se definirá en balotaje. Una sola vez no fue necesario recurrir a una segunda vuelta. Ello ocurrió en 1995, cuando la fórmula del MPF integrada por José Estabillo y Miguel Castro logró la reelección en primera vuelta al obtener el 55,6% de los 39,650 votos emitidos.
El antecedente más cercano a una definición en balotaje nos remonta a 2007. En aquella oportunidad se dio entre las fórmulas del Frente para la Victoria (integrada por Hugo Cóccaro y Rosana Bertone) y la del ARI (Fabiana Ríos–Carlos Bassanetti). La del FPV, que representaba al oficialismo gobernante, había resultado la más votada en primera vuelta con 19.711 votos (31,15%) contra los 17.408 votos (27,51%) de la del ARI. Esa diferencia de 2303 (3,64% fue revertida por la fórmula del ARI, que se impuso en el balotaje por 31.619 votos (49,96%) contra 28.678 del FPV (45,31%). Es decir, el ARI se impuso por una diferencia de 2.941 sufragios (4,65%), lo que representó un crecimiento del 8,39% entre ambos comicios.
En aquel entonces los votos en disputa en el balotaje (descontando los que habían logrado ambas fórmulas en la primera vuelta) alcanzaban –entre votos en blanco, nulos y los que habían obtenidos los demás partidos– el 41,34% del total escrutado.
Hace 4 años atrás, sobre un padrón de 92.007 electores votó el 68,78% en primera vuelta y el 68,79% en la segunda. Entre una y otra elección, los votos en blanco pasaron de 7.483 (11,83%) a 535 (0,85%), lo que llevó a que los votos positivos crecieran de 53.213 a 60.287. Lo que se mantuvo casi inalterable fue la cantidad de votos nulos, ya que entre una y otra elección pasó de 2.582 a 2.459.
En esta oportunidad el panorama electoral de cara a la segunda vuelta indica que el domingo pasado se registró una participación a las urnas del 66,29%, ya que sufragaron 74.351 electores sobre un padrón de 112.151 votantes. La cantidad de votos en blanco fue 8.280, lo que representa un 11,3% del total de votos escrutados. Es decir apenas 797 votos más que en la primera vuelta de hace 4 años atrás. Los votos nulos fueron 1.749 (2,34%), 833 votos menos que en 2007.
Las principales diferencia respecto de la elección de 2007, es que a esta segunda vuelta las fórmulas en disputa llegan con una diferencia de 6.374 votos (8,73%) a favor de la del FPV, el margen más alto que se ha registrado en los 5 balotajes vividos en la provincia, y que el total de votos a capturar –entre blancos, nulos y los obtenidos por las otras fórmulas– representan un 26,4 de los sufragios emitidos hace una semana atrás.
Otro dato que surge del comparativo histórico de las elecciones provinciales, es que el del próximo domingo es el primer balotaje al que un gobernador que va por su reelección llega derrotado en primera vuelta, ya que en 1999 el Movimiento Popular Fueguino quedó fuera de la carrera a la Gobernación en primera vuelta, pero llevando como candidato a Roque Martinelli ya que Estabillo no pudo presentarse a la reelección porque había cumplido los dos mandatos consecutivos que permite la Constitución. En esa elección, en 1ª vuelta la fórmula del Frente Cívico y Social para la Alianza de Tierra del Fuego (integrada por Colazo–Augsburger) se impuso al del PJ (Manfredotti–Gallo), pero el panorama se revirtió en el balotaje.
En la primera elección provincial, la de 1991, el MPF se impuso en 1ª y 2ª vuelta, pero ese resultado no puede ser tenido en cuenta ya que por aquél entonces el titular del Ejecutivo territorial era designado por el Presidente de la Nación.
En las elecciones de 2003 la 1ª vuelta fue ganada por Manfredotti–Gallo –fórmula que iba por la reelección– pero en el balotaje fueron derrotados por la dupla Colazo–Cóccaro (Frente de Unidad Provincial). Tras la destitución de Colazo, el Ejecutivo quedó en manos de Hugo Cóccaro, quien se presentó para la reelección en 2007. Cóccaro se impuso en primera vuelta pero perdió el balotaje a manos de Fabiana Ríos (ARI).




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