Crisis de deuda, ajustes salvajes, desempleo récord y el afán secesionista de Cataluña son algunos de los fracasos en que está inmerso desde que asumió el gobierno de derecha y cuyos efectos sufre el pueblo español.
Sara Barderas.
Como si de un embarazo complicado y un parto trabajoso se tratara, tras sólo nueve meses en La Moncloa, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se enfrenta a una fractura social, territorial y política en España. Y a una imagen exterior cada vez más negativa de un país que atraviesa la peor crisis económica en su historia democrática y al que los mercados están ahogando.
Los problemas se le acumulan al jefe del gobierno conservador: una banca a punto de ser rescatada, la posibilidad de tener que pedir un segundo rescate ante las dificultades de financiación, la recesión, el desempleo desorbitado (24,6%) y ahora un desafío independentista desde Cataluña y unas protestas ciudadanas contra los recortes del Estado y la clase política que empiezan a preocupar. "España cada día se le está yendo más de las manos", manifestó ayer el líder de la oposición, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba.
Miles de personas tomaron el martes las inmediaciones del Congreso de los Diputados, denunciando que la clase política tiene a la democracia "secuestrada". La protesta, a la que la policía impidió cumplir el objetivo de rodear la cámara, terminó en batalla campal entre manifestantes y policías, con 64 heridos y 35 detenidos. Entre los manifestantes había algunas banderas griegas, advertencia de hasta dónde puede llegar la situación. Los convocantes amagan con más: a una nueva marcha ayer se sumará otra el sábado. Para colmo, el gobierno anunció ayer que los salarios de los empleados públicos volverán a ser congelados en 2013.
Desde hace tiempo, cuando la prensa internacional se ocupa de España es para hablar del desorbitado desempleo en el país, del rescate de sus bancos o de la elevada prima de riesgo, que ayer volvió a dispararse por las dudas que aún existen en torno al rescate de los bancos. Pero el martes, las fotografías de miles de manifestantes intentado rodear el Congreso y las cargas policiales para impedirlo entraron en las rotativas de diarios como The New York Times y en los informativos de cadenas como la CNN o la BBC. Algunos medios internacionales reflejaron ayer la imagen de una España encendida por la ira ciudadana contra la gestión de la crisis económica. Y de un gobierno que ha tenido que blindar con centenares de antidisturbios y vallas la sede de la soberanía popular para protegerla del propio pueblo.
Eso, a España y al gobierno de Rajoy no les hace ningún bien en los mercados, esos a los que el Ejecutivo conservador se afana en aplacar con recortes y reformas, como las que presentará hoy junto a unos presupuestos generales del Estado para 2013 que se prevén más que austeros.
Otra de las imágenes que perjudica a España y a su gobierno es la de Cataluña, la región económicamente más fuerte del país, iniciando el camino independentista. El jefe del gobierno catalán, Artur Mas, se ha puesto al frente del clamor soberanista en la región del noreste del país y el martes anunció la convocatoria de unas elecciones anticipadas con la intención de iniciar tras esos comicios un proceso de autodeterminación.
Ayer fue un paso más allá en su desafío y anunció una consulta de autodeterminación que se celebrará, dijo, aunque el gobierno de Rajoy no la permita. La Constitución española otorga sólo al Estado la potestad de celebrar referendúms y el Ejecutivo de Rajoy tendrá que ver qué medidas toma si finalmente Mas impulsa el plebiscito tras los comicios adelantados. «

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