En las casas de cambio de San Luis dicen que es un techo inalcanzable. Algunos invierten en casas.
“No hay ningún parámetro que indique cuánto debería costar el dólar libre. En una economía ordenada y confiable, el valor de las unidades monetarias debería ser libre y fluctuante de acuerdo al valor creciente o decreciente de la economía”, contó el empresario.
Pablo, un contador de clase media, busca convertir sus pesos en ladrillos para su futura casa. Esta decisión está motivada en que por la inflación anual del 25% no quiere quedarse con los billetes en el bolsillo. Es una de las opciones que baraja ya que no puede ahorrar en dólares y el “blue” no está en sus posibilidades.
“Ahora hay un alto endeudamiento interno de los consumidores que trabajan en relación de dependencia, eso genera recesión. La gran mayoría de la gente no está en condiciones de conseguir dólar y la inflación hace que se licúe el poder adquisitivo”, comentó el gerente de la financiera.
También hay personas que se deshacen de sus divisas en un mercado al mejor postor. A través de anuncios en los diarios ofrecen negociaciones “al día”, ya sea en compra y en venta. La comercialización del cambio de dólar y euro, básicamente, la cotizan casi al mismo precio que en el mercado paralelo de Buenos Aires: el dólar cerca de 7 pesos para la compra y el euro, 8.
Para Montoya las restricciones para conseguir la divisa extranjera que están limitadas para viajes o turismo perjudican la economía: “Cualquier persona que viaja al extranjero sólo puede conseguir la moneda del país que va a visitar. El dólar se lo venden a quienes van a Estados Unidos y el euro a quienes van a la Comunidad Europea. La prohibición de monedas como el peso chileno o el real también tienen su alcance a esa situación”.
Así como le pasa al ahorrista Pablo, Montoya comentó que “las personas tienen incertidumbre sobre el destino de sus ahorros” y sostuvo que el Gobierno Nacional “no pudo llegar a un equilibrio con los índices inflacionarios”.
Además de la inversión para no perder su capital, Pablo desea viajar a Estados Unidos el próximo año. Sabe que conseguir dólar oficial es como buscar una aguja en el pajar y por eso baraja otra alternativa: utilizar una tarjeta de crédito internacional. “Igual me gustaría conseguir dólares porque el Gobierno me va a cobrar impuestos por utilizar el plástico. Ahora es del 20% pero andá a saber cuánto será el próximo año para esta altura”, opinó el joven.
El ministro de Hacienda Pública, José María Emer, explicó que lo mejor es invertir en terrenos o propiedades, pero dijo que esa es una recomendación para quienes pueden solventar el gasto. “Si una persona guarda pesos, a la larga da pérdida por la inflación anual del 25%. No hace falta ser un economista para entender esa relación. Por eso, lo mejor es invertir en las estampillas de ahorro porque es como comprar dólares y cuenta con el respaldo del Gobierno Provincial. La persona paga la cotización al valor actual y el día de mañana, cuando lo venda, recibirá el precio que esté en ese momento. Comprar el oficial es imposible”, concluyó.

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