Disturbios y detenidos durante el discurso anual de Piñera

El presidente pidió apoyar la polémica construcción de una planta hidroeléctrica

VALPARAISO.- Acosado por una creciente crispación social, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, rindió ayer por segunda vez cuenta de su gestión ante el Congreso, en otra jornada marcada por las protestas contra el proyecto de la represa HidroAysén, que será construida en la Patagonia chilena, pese al amplio rechazo que genera en la población.

Mientras el mandatario pronunciaba su discurso, en las afueras del Congreso, y ante los crecientes desórdenes provocados por algunos de los 10.000 asistentes a una marcha, efectivos de carabineros volvieron a utilizar gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.

La caótica jornada terminó con más de 30 detenidos, dos heridos y saqueos en el centro de Valparaíso. Anteanoche, una multitudinaria manifestación de 40.000 personas en contra de HidroAysén frente al palacio presidencial de La Moneda, en Santiago había terminado con un carabinero gravemente herido.

Ayer, en un discurso tenso y nervioso, interrumpido más de una vez por los gritos de los asistentes, por primera vez, Piñera se refirió al controvertido proyecto controlado por la eléctrica italiana ENEL.

El proyecto desató durante las últimas semanas masivas movilizaciones ciudadanas y ambientalistas contrarias a la instalación de las represas, que inundarán 6000 hectáreas en el extremo sur de Chile, y cuyas líneas de transmisión recorrerán unos 2000 kilómetros a lo largo del país.

"Las energías limpias representan sólo el 3% de nuestra matriz, por lo que aquellos que dicen que en las energías renovables está la solución a nuestro problema están induciendo a error a nuestros ciudadanos. No podemos renunciar a los proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos. No podemos decir que necesitamos energía, consumirla abundantemente y oponernos a todas las fuentes que la generan", alegó Piñera.

Con esas palabras, el mandatario desató una reacción airada en algunos de los parlamentarios opositores, algunos de los cuales desplegaron sorpresivamente un gran cartel, que rezaba: "No a HidroAysén, Patagonia sin represas".

Ello obligó al presidente del Senado, Guido Girardi, a solicitar el retiro del cartel y el desalojo de manifestantes en el salón.

Durante las casi dos horas que duró el discurso, Piñera pasó revista al proceso de reconstrucción tras el violento sismo de febrero del año pasado, e hizo hincapié en que se reforzarán los sectores de educación y de salud.

Al destacar los logros de sus primeros 14 meses de gobierno, y destacar su objetivo de derrotar a la pobreza, Piñera resaltó el crecimiento del 7,2 por ciento alcanzado en el último mes y los casi 500.000 empleos creados, la mitad del millón prometido en la campaña electoral.

El mandatario también anunció la creación del Ministerio de la Cultura y el Patrimonio y del largamente esperado Ministerio de Deporte.

Perú y Bolivia

En el ámbito de las relaciones internacionales, Piñera reservó párrafos para Bolivia y Perú, países con los que Chile mantiene conflictos abiertos.

En respuesta a las intenciones de Evo Morales de llevar las demandas bolivianas por una salida al mar a organismos internacionales, el mandatario chileno dijo que no existía "ningún litigio limítrofe pendiente" y que estas actitudes "poco ayudaban".

En relación con Perú y su demanda marítima ante la Corte Internacional de La Haya, Piñera pidió a Alan García "respetar los tratados ya firmados".

Una vez finalizado el discurso, parlamentarios oficialistas y de la oposición se enfrentaron con duros epítetos e insultos a causa de la controvertida hidroeléctrica.

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