Las pulseadas anticipadas que se juegan en las provincias no determinan fehacientemente el resultado final de las generales, pero sí pueden marcar tendencia. Las pujas que se vienen y los escenarios. La observación política en el ojo de Rosendo Fraga, titular del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría
Para ello, imponer la interpretación es la clave. El oficialismo dice haber obtenido tres victorias sucesivas en Catamarca, Chubut y Salta. Pero otra lectura puede reconocer la victoria en el primer distrito, señalar no hay un resultado definitivo en el segundo y que en el tercero el gobernador que ha ganado (Urtubey) ha mostrado independencia respecto al gobierno nacional.
Del mismo modo, el kirchnerismo puede argumentar que ha obtenido mejores resultados que los esperados en los sondeos en estas provincias dos o tres meses atrás. Pero al mismo tiempo puede plantearse que en ellas, está obteniendo resultados por debajo de los alcanzados en la elección presidencial de 2007, cuando Cristina Kirchner fue electa con 54% de los votos en Catamarca, 67% en Chubut y 75% en Salta.
En las próximas elecciones presidenciales el oficialismo no parece enfrentar riesgo. En La Rioja (29 de mayo) el Frente para la Victoria -cuyo armado electoral incluye hasta a Menem- tendrá un triunfo aplastante; en Neuquén (12 de junio) el kirchnerismo integra una alianza con la UCR y otras fuerzas opositoras a nivel provincial, pero el probable triunfo del Movimiento Popular Neuquino no será una derrota para el oficialismo nacional porque se trata de un aliado; en Misiones (26 de junio) también se impondría sin problemas; y en Tierra del Fuego (26 de junio), de ganar el oficialismo provincial -una fuerza que originariamente era el ARI-, también sería un triunfo de un aliado del gobierno nacional.
Ello confirma lo que se ya se dio en la elección presidencial de 2007, cuando el kirchnerismo ganó, y en la legislativa de 2009, cuando perdió: en ambos casos se impuso en la gran mayoría de los distritos chicos, como está sucediendo ahora.
Pero entre julio y agosto tienen lugar elecciones en tres distritos grandes, en los cuales la situación no será fácil para el oficialismo: Ciudad de Buenos Aires (10 de julio), Santa Fe (24 de julio) y Córdoba (9 de agosto). En el primero, donde perdió en 2007 y 2009, la disputa incluso puede quedar planteada entre dos fuerzas opositoras: el PRO de Macri, que gobierna la Ciudad, y el Proyecto Sur de Pino Solanas; en el segundo (Santa Fe), el Partido Socialista que gobierna la provincia puede volver a ganar; y en el tercero (Córdoba), el PJ, que lleva a José Manuel de la Sota como candidato, está mostrando independencia del gobierno nacional y disputará la elección con el Partido Nuevo de Luis Juez, posible aliado de una coalición de centro-izquierda no kirchnerista que puede reunir a Binner, Solanas y eventualmente a Stolbizer.
El impacto de estos distritos grandes, que en conjunto reúnen el 28% del padrón electoral y el 30% de los votos efectivos por la mayor concurrencia a votar que en los distritos chicos, es mayor por magnitud y significado. Si a ellos se les sumara la provincia de Buenos Aires, tendríamos que 7 cada 10 votos están en sólo 4 de los 24 distritos, quedando el 30% restante para los otros 20. Es así como Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe tienen tantos votos como todas las demás provincias reunidas, exceptuando Buenos Aires.
Previendo que el resultado en ellos le puede resultar adverso, el oficialismo ha dejado para el final otras tres elecciones provinciales anticipadas, en las cuales obtendría claras victorias: Tucumán (28 de agosto), donde sería reelecto el actual gobernador (Alperovich); en Río Negro (sin fecha precisa todavía, aunque posiblemente sea en la segunda quincena de agosto) sería reelecto un radical-K (Saiz); y en Chaco (18 de setiembre) sucedería lo mismo con un justicialista (Capitanich).
De esta forma, el efecto de las 3 elecciones finales de las 13 que se anticipan favorecería al gobierno. Además, estas elecciones provinciales tendrán lugar después de las internas abiertas y obligatorias, que de concretarse -todavía no han sido reglamentadas- serán el domingo 14 de agosto, con lo cual un efecto adverso al oficialismo nacional que surgiera de ellas -por ejemplo que votara más gente en ellas que en las del kirchnerismo-, en alguna medida podría ser atenuado por los triunfos kirchneristas en dichas 3 provincias.
Pero lo que parece claro es que mientras en los distritos chicos la posición del oficialismo nacional, como sucediera en 2007 y 2009, es muy sólida, no lo es tanto en los distritos grandes, que le han sido reacios y donde hoy enfrentan el riesgo de que ganen fuerzas de la oposición.




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