La UCR, el socialismo y la Coalición Cívica se resisten por ahora a entregarles a los peronistas opositores la presidencia provisional de la Cámara alta. Es el tercer lugar en la línea de poder después de Cristina Fernández y de Cobos.
La jugada política es promovida por el peronismo no K, que encuentra en los ex gobernadores de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, y de Salta, Juan Carlos Romero, a sus principales operadores.
El razonamiento de los referentes de ese espacio –que nuclea a once legisladores– es el siguiente, según palabras de un senador: "Los Kirchner tienen la Presidencia de la Nación y los radicales, la vice. Entonces, nosotros queremos el siguiente eslabón en la línea sucesoria".
En estas últimas horas, insistieron con su pedido y Romero se atribuye haber sido elegido entre sus pares de interbloque como el candidato para ocupar esa silla clave.
Desde las bancadas de la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica aseguraron que no apoyarán la iniciativa. "Ellos están jugando la interna peronista. No es un tema que estemos negociando ahora y no lo vamos a respaldar", sostuvieron a este diario desde el sector más "duro" del radicalismo. Consideran que es "institucionalmente" una situación delicada. Aunque dentro del partido centenario también hay diferencias: un sector reconoce que no colocar a un opositor en ese puesto podría terminar dando demasiada ventaja al kirchnerismo y echaría por tierra el avance logrado tras la victoria electoral del 28-J.
Un legislador radical explicó a Crítica de la Argentina: "En realidad, estamos frente a un dilema. Cobos tarde o temprano se va a ir y, así, le estamos dejando al oficialismo un doble voto con chance de desempate. Es decir, tendrá un cargo fundamental y recuperará terreno perdido con la nueva composición parlamentaria". Por otro lado, la misma fuente calificó como "jodido" dejar en manos de un opositor a la Casa Rosada la posibilidad de ejercer el Poder Ejecutivo en caso de ausencia de Cristina Fernández de Kirchner.
En el bloque de senadores K, encabezado por Miguel Ángel Pichetto, reconocen que tendrá "final abierto" la sesión preparatoria, prevista para el próximo miércoles. En esa jornada se definirá cómo será la integración de las comisiones y se elegirán las nuevas autoridades del Senado. Esa misma pelea en Diputados le significó al oficialismo una dura derrota después de que la oposición se abroquelara e impusiera su número para quedarse con el control efectivo del cuerpo, más allá de que no avanzaron sobre la presidencia y la vice de la Cámara baja, como pretendía el peronismo disidente.
Anoche, otra vez el arco opositor postergó difundir el "acta" donde plasmó un acuerdo sobre la distribución de comisiones. Finalmente, lo harán la semana que viene porque, según argumentaron, quieren que el texto lleve estampadas las firmas de los 37 senadores que suscribe esta postura y que levantarán su mano por el sí en el recinto. Hasta hoy, una decena de legisladores estaría de viaje. Esta demora generó suspicacias acerca de si efectivamente el acuerdo está en pie y cerrado.
El martes pasado la UCR, la Coalición Cívica, el PJ disidente y el socialismo delinearon un esquema que contemplaba que la oposición tuviera mayoría en todas las comisiones y obtuviera la presidencia de 13 de los 25 cuerpos. Como concesión, permitirían que el Frente para la Victoria encabece las comisiones de gestión.
A última hora de anoche, trascendió informalmente que el radicalismo presidiría seis comisiones (Economía, Industria y Comercio, Trabajo, Educación, Derechos y Garantías y Salud) y el PJ disidente tres (Minería, Legislación General y Justicia). Con una comisión cada uno se quedaron el ahora distanciado de la Casa Rosada, Carlos Verna (Coparticipación Federal), la correntina Josefina Meabe (Agricultura y Ganadería) y la senadora de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro (Medios de Comunicación).
El oficialismo rechaza ceder a los reclamos opositores y desde hace tres días –cuando el bloque K faltó a una reunión convocada para tratar de acercar posiciones– no hubo más avances en el diálogo. De no llegar a un acuerdo político entre ambos bandos, el desenlace será en el pleno, voto a voto. Además hay cierta preocupación por si se extiende la movida que impulsa el Peronismo Federal para arrebatar la presidencia provisional. "No puede ser que la UCR se deje llevar por la derecha justicialista", disparó ayer a este diario un senador K.
Un acuerdo con el paso cambiado
Aseguran que ya está pero nadie lo muestra. El "acuerdo" de los senadores de la oposición por el reparto de las comisiones en el Senado se convirtió en la última semana en un juego de escondites, anuncios y desmentidas, que volvió a quedar en suspenso con la nueva jugada que intenta imponer el sector del PJ disidente.
La última promesa era que ayer, jueves, se iba a difundir la lista de comisiones que presidiría cada una de las fuerzas políticas no kirchneristas, teniendo en cuenta que el oficialismo no aceptaba sentarse a la mesa de debate.
Pero a última hora anunciaron que esa nómina recién aparecerá la semana próxima con la excusa de que pretenden exhibir la firma de los 37 senadores del grupo. Se trata de un número clave porque implica alcanzar el quórum y la mayoría en el cuerpo integrado por 72 miembros.
Con esa nueva promesa, la lista estará definida a pocas horas de la sesión preparatoria en la Cámara alta convocada para el martes 24.








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