Lo pronunció un senador republicano para impedir una votación para subir el presupuesto. Habló hasta de los libros que lee a sus niños. La maniobra falló, pero el gobierno puede quedarse sin fondos.
Los republicanos han decidido condicionar la resolución de ambos problemas a que no haya financiamiento para el programa de salud de Barack Obama en el próximo presupuesto. Uno de los mentores de esta estrategia, el senador Ted Cruz, llevó la situación al límite: decidió ayer apoderarse del micrófono del Senado durante 21 horas y 19 minutos para ganar tiempo.
Si algún turista de visita en Washington hubiese prendido la televisión durante el maratónico discurso del senador, no habría podido creer lo que veía. Vestido con zapatillas negras en vez de sus tradicionales botas tejanas, el senador comenzó criticando duramente la reforma de salud de Obama, conocida como “Obamacare”, diciendo que no había que aprobar un presupuesto que incluyera financiamiento para ese plan. Pero un par de horas después, cuando ya se le habían agotado las palabras sobre el tema, Cruz habló sobre la Segunda Guerra Mundial y la ofensiva nazi, la Guerra de las Galaxias y el papel de Darth Vader, su deseo de ser pirata cuando era chico y también contó que a la hora que sus hijas se van a la cama les leyó un clásico cuento para niños del Dr. Seuss.
Con su largo e increíble discurso, Ted Cruz intentó aplicar lo que se llama “ filibuster”, la táctica que describió Frank Capra en su film “Mr. Smith Goes to Washington”, que establece que un legislador puede “secuestrar” un debate siempre que pueda hablar de manera continuada para forzar una votación por una mayoría inferior a 60 votos o para impedirla.
Pero desde un principio Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, le advirtió a Cruz que no podría salirse con la suya ya que convocaría a una votación para impedir que se eternice en el micrófono, cosa que se sucedió ayer. Cruz siguió adelante con su maratón únicamente para cautivar la atención del público sobre “los peligros” del “Obamacare” y también sobre su propia persona en vistas a las elecciones presidenciales del 2016. Pero ayer, a la una de la tarde, se dio por rendido.
La actuación de Cruz dividió aún más al Partido Republicano, cuya cúpula aprendió la lección sobre lo que ocurrió durante el cierre de gobierno en la primera presidencia de Bill Clinton. Los estadounidenses le echaron la culpa entonces a los republicanos.
La cámara de Diputados ya aprobó un proyecto de ley que da luz verde a un presupuesto temporario que excluye el financiamiento para el “Obamacare”. Pero el Senado, donde el oficialismo controla la mayoría, elaboró un proyecto de ley que mantiene el financiamiento.
Está previsto que el plenario del Senado vote esta ley el domingo. Los demócratas deben reunir 60 votos, es decir ocho más de los que tienen, para que el proyecto sea aprobado. Si lo es, el presidente de la Cámara de Diputados deberá decidir si convoca a una votación –corriendo el riesgo de que el ala más dura del partido impida su aprobación– o si permite que haya enmiendas, lo que conduciría a un cierre del gobierno al día siguiente.
El desenlace de esta puja entre republicanos y demócratas tendrá un importante efecto en la discusión luego sobre la necesidad de elevar el techo de la deuda para evitar que EE.UU. caiga en default.
El techo de la deuda, de 16,7 billones de dólares, se alcanzó en mayo. El secretario del Tesoro, Jacob Lew, dijo que a partir de ese momento se tomaron “medidas extraordinarias para evitar un cese de pagos” como, por ejemplo, dejar de invertir en fondos públicos de retiro.
En una carta dirigida a los legisladores, Lew advirtió nuevamente que estas medidas se agotarán el 17 de octubre. Esto dejaría al Tesoro con únicamente 30.000 millones de dólares en efectivo.
“Si no tenemos suficiente dinero en efectivo, será imposible para Estados Unidos responder a todas las obligaciones por primera vez en nuestra historia”, dijo Lew en un carta dirigida del presidente de la Cámara de Diputados, John Bohener.



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