Diputados le marcó la cancha al Superior

Diputados le marcó la cancha al Superior
Con aplastante mayoría, la Cámara baja dio media sanción el último miércoles al proyecto que regula el funcionamiento del Superior Tribunal. Los números dejaron una lectura política inequívoca de la relación de fuerzas que se da en el escenario legislativo.
La comidilla terminó siendo el voto del matrimonio Rubín -distanciándose del PJ-, y el de la diputada Marly Brisco, que mostró al autonomismo en patética soledad, distante de sus aliados naturales. Otros votos que dejaron lectura fue el de Proyecto Corrientes, mostrando personalidad propia y el del ex intendente de Esquina, Osvaldo Fagetti, que contrarió la opinión del ucerreísmo.

Sin computar el voto de "Perucho" Cassani, reglamentariamente impedido de votar, el proyecto obtuvo 16 votos a favor y ocho en contra, con la abstención de la autonomista Marly Brisco, que antes había propiciado la vuelta a Comisión del proyecto para un mayor estudio; moción que perdió por 16 a nueve.

La primera sorpresa la dio, sin dudas, la posición de la esposa del ex gobernador, José Antonio Romero Feris, quien argumentó el pedido expresando que no conocía en detalle el proyecto, aun cuando el mismo entró el pasado 7 de mayo; esto es, hace casi seis meses.

La moción de que vuelva a Comisión para su tratamiento en una semana con preferencia sumó rápidamente el voto del matrimonio Rubín, a pesar de que el mismo, en el dictamen de minoría aconsejó el rechazo.

La patética soledad en la que quedó el autonomismo, distanciado de sus socios naturales de los últimos años, determinó que, a la hora de votar, la doctora Brisco de Romero Feris se abstenga, lo cual no disimuló la molestia de sus pares, más allá de que algunas manifestaciones públicas del ex Gobernador autonomista anticipaban lo que a la postre algunos consideraron una sorpresa.

Carlos Rubín argumentó el apoyo a la doctora Brisco, en el hecho de la conveniencia de escuchar a los distintos actores antes de avanzar en un proyecto de esta naturaleza. Obvió, sin duda, la larga permanencia del proyecto en la Comisión de Asuntos Constitucionales que él integra, en cuyo ámbito nunca propició el debate ni la consulta a los interesados, considerándose entonces dilatoria la nueva posición asumida en el recinto, a más de contradictoria con el rechazo por él propiciado en el dictamen de la minoría.

El acompañamiento del diputado Rufino terminó por mostrar que Proyecto Corrientes, a la hora de definir cuestiones de alta complejidad institucional, prioriza la búsqueda de su propia personalidad. No fue la primera vez, y seguramente no será la última.

El voto del radical Fagetti fue otra de las perlitas de la sesión. Tomó de sorpresa al bloque ucerreísta, aun cuando en él mismo primó la prudencia, quizás porque en él no había la íntima convicción de quedar pegados a los Rubín en un tema que fue presentado como una política de Estado en la que no se legislaba en contra de nadie, sino en favor de una mayor calidad institucional para los correntinos.

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