Dijo que Francisco es "sensible" a los temas que afectan a América latina como el combate al hambre y la pobreza
Mientras estudiaba los últimos detalles de seguridad de la Jornada Mundial de la Juventud, Rousseff señaló que Francisco contribuirá a reflexionar sobre la importancia de la "tolerancia". Un deseo oportuno cuando Brasil vive días de indignación y protesta.
"La visita del papa Francisco está revestida de una importancia histórica y tiene un significado especial para América latina", aseguró. "Con la presencia de cientos de miles de jóvenes de todo el mundo, la celebración de la Jornada representa un llamado a la paz y la esperanza en un mundo más justo y pacífico, de una América latina más próspera y armónica."
Rousseff recibirá a Francisco mañana por la tarde, cuando éste llegue para encabezar las actividades del evento religioso en el que se espera la presencia de casi dos millones de fieles, en la primera gira internacional del papa argentino luego de su elección a principios de año.
Aquella reunión entre ellos fue el 20 de marzo en el Vaticano, en la segunda audiencia oficial a un jefe de Estado del flamante líder de la Iglesia Católica (la primera había sido con Cristina Fernández de Kirchner). De buen humor, Rousseff dijo entonces que si bien "el Papa es argentino, Dios es brasileño", en una señal del acercamiento cordial y de afinidad que surgió espontáneamente y que se confirmó con el correr de los meses.
La visita de Francisco a Río de Janeiro es un hecho de un "valor sin precedente", insistió ayer la mandataria, y será un momento propicio para que el Papa despliegue su "sensibilidad sobre temas cercanos a nuestra región como el combate al hambre y la pobreza, y el desarrollo con justicia social e inclusión".



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