En un relevamiento reciente la presidenta aparece con el 43% de apoyo. La única que le disputa simpatías en la gente es la ecologista y ex ministra de Lula, Marina Silva.
Realizada para la Confederación Nacional del Transporte (CNT), revela que la presidenta puede vencer en la primera vuelta de las elecciones de octubre de 2014. Y sólo encontraría un escollo ante la precandidata ecologista y ex ministra de Lula da Silva. Un dato notable de la encuesta es que 20% de los consultados declaró su decisión de votar en contra o anular el voto. Esa franja, inusualmente engrosada, revela la desilusión de una parte importante del electorado juvenil, que fue y es protagonista de protestas, especialmente en San Pablo y Río de Janeiro.
En ese mismo relevamiento indicó que 81% de los brasileños apoyan decididamente las manifestaciones por más educación y salud, y menos corrupción. Sin embargo, una mayoría de los consultados, el 94%, se declaró contrario a las formas violentas adquiridas por estas protestas en las dos capitales más grandes del país.
De acuerdo con la encuesta, 92% de los entrevistados declararon que las depredaciones ocurridas durante las últimas marchas “carecen de legitimidad”.
Lo que muestra la investigación publicada por la CNT es que hay un descontento en relación a dirigentes políticos tradicionales y, también, con respecto al propio gobierno nacional; lo que explica en alguna medida la emergencia de Marina Silva. Es la única que, al día de hoy, podría conducir a Dilma a una disputa en la segunda vuelta.


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