Dilma Rousseff, aclamada como la candidata de Lula a sucederlo

Va segunda en las encuestas pero tiene el visto bueno de los empresarios y banqueros más poderosos del país, que no quieren cambios de timón en medio del río. Prometió continuidad. Ahora su desafío es conquistar el voto femenino.
Ayer, la economista Dilma Rousseff de 62 años, que desde 2003 es ministra del gobierno de Lula da Silva, fue formalmente declarada candidata única del Partido de los Trabajadores. Era extraño ver en esta mujer con un pasado doloroso y un presente desafiante, un rostro iluminado al lado del presidente de Brasil. Fue su presente al 4º Congreso del PT. Mientras una lluvia de papelitos multicolores caía como en las canchas de fútbol, los 1.500 delegados y las otras 1.500 personas que acompañaban las deliberaciones del mayor partido de izquierda del mundo occidental, se levantaron y aplaudieron en forma sostenida.

Acostumbrada a ser dura por sus funciones ministeriales, amante del powerpoint y de los números en sus exposiciones ministeriales, Dilma Rousseff no desilusionó a uno de los sectores que pesa a la hora de los votos: los grandes empresarios y banqueros brasileños que prefieren la continuidad de la política económica del gobierno de Lula da Silva y tienen aprensiones sobre qué pueden deparar eventuales cambios de gabinete y de rumbos. La consigna de ellos es: si esto anda bien, mejor no tocarlo. Eso lo pudo testimoniar este diario, durante una selecta reunión empresarial con los principales dueños de firmas brasileñas y los ejecutivos top de multinacionales.

El fenómeno explica, según los especialistas, que parte del crecimiento de Dilma (de 8 puntos entre la encuesta de Ibope de principios de febrero y otra anterior de diciembre) se haya nutrido de votantes que habían optado por su oponente, el gobernador paulista José Serra.

La candidata fue clara: "Defendemos el equilibrio marcroeconómico y la reducción de la vulnerabilidad externa. Eliminamos las amenazas de inflación y redujimos la deuda en relación al PBI. Aumentamos las reservas de apenas 38.000 millones de dólares a 241.000 millones de esa moneda. Multiplicamos por tres el comercio exterior y fue con una política externa soberana, que buscó diversificar mercados".

Como quien dice, eso no se toca: "No habrá retrocesos ni aventuras" aseguró. "No vamos a cambiar, como se hizo en el pasado, las reglas de juego en medio del partido".

Pero con ser un dato central, dado que definirá el papel a jugar por las grandes empresas brasileñas -con su buena porción de influencia en el electorado-, por sí solo no alcanza para conquistar la preferencia de los brasileños y llegar al Palacio de Planalto el 1º de enero de 2011. Si entre los hombres ella es comprendida y más aceptada, todavía debe llegar a una parte sustancial de quienes definen las contiendas electorales: las mujeres. Dilma les dedicó un párrafo específico: "Los hombres dicen que somos la mitad del cielo. Pero queremos ser la mitad de la tierra, con iguales derechos, salarios y oportunidades. Quiero con ustedes, mujeres de mi país, abrir nuevos espacios en la vida nacional".

Hay alguien que tiene claro ese enorme desafío. Es el presidente Lula da Silva. No por casualidad ayer pidió el voto femenino: "Mujeres, esta es una oportunidad única de ustedes arremangarse e ir a la lucha por sus derechos. No hay límite para la mujer brasileña en la política y en la vida privada".

Con 25% de los votos prácticamente asegurados, según Ibope -porque al ser poco conocida quienes ya se decidieron por ella difícilmente cambien su posición- Dilma tiene por delante el desafío de cosechar apoyos en la gigantesca franja de 76% de brasileños que están muy conformes con el gobierno de Lula. Como dicen los especialistas, no es automático es un terreno a trabajar.

A pesar de la fuerza que transmite, por su edad y por un historia personal que demuestra su firmeza, Dilma tendrá que recorrer sin bastón el camino de su popularidad. Cuenta a su favor con la "sensación de bolsillo" de los brasileños, pero según los analistas deberá trabajar arduamente sobre ese segmento.

Dilma es además "la candidata de una coalición de muchos partidos políticos que es muy poderosa", sostuvo el presidente Lula en el discurso de consagración de su ministra. Para él, Dilma debe trabajar al lado del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y de los otros partidos aliados que componen la base oficialista.

Comentá la nota