Es una filmación casera que subió a Internet el sitio 94Diez. Allí se ve al juez interino de Faltas, Guillermo Gowland, al empresario Juan Masciotra y a sus dos abogados. En varios pasajes intercambian reproches y acusaciones, pero el momento de mayor tensión se produce cuando Masciotra abre la válvula de un tubo de gas muy cerca de donde estaba parado Gowland. “Cuidado que podemos volar todos”, le advierte el Juez. “Y, es la vida”, se escucha que le contestan.
En la filmación de cinco minutos dos segundos de duración se puede individualizar al juez interino de Faltas, Guillermo Gowland, en el momento que lleva a cabo la clausura que él mismo había dispuesto por presunta violación a la ordenanza 4124 sobre contaminación de ecosistemas.
Gowland aparece acompañado por algunos inspectores de la dependencia a su cargo y a pocos metros también se encuentran el titular de la empresa, Juan Masciotra, y sus abogados Sergio Tagliapietra y Martín Mesmer.
Los letrados le reprochan al juez una serie de características del procedimiento, como por ejemplo que no haya tenido carácter judicial, o que la medida no haya sido notificada con anterioridad, ya que al parecer se enteraron directamente cuando el operativo se llevó a cabo.
También cuestionan la presencia de policías y de medios de comunicación, e insisten en varias oportunidades sobre los motivos concretos que lo llevaron a tomar la decisión de clausurar la firma por 90 días.
En un momento, Gowland se enoja ante los cuestionamientos y tras darse vuelta le pide a uno de los abogados que “lo deje hacer su trabajo”. “Y si querés que grite más fuerte, te grito más fuerte”, agrega después el juez de Faltas en uno de los momentos de mayor tensión.
En los minutos siguientes, aunque los cruces verbales continúan, la situación parece aplacarse un poco. “Yo no soy ni amigo ni enemigo de nadie”, se le escucha decir a Gowland ante las acusaciones de supuesta parcialidad.
“Tengo muy buen trato con vos, y te conozco desde que estamos acá. Ahora estamos lamentablemente en lugares distintos”, le aclara el juez al propio Masciotra, en un gesto de distención.
Pero de inmediato, el empresario y los abogados le recriminan la presencia policial y de medios de comunicación.
“Probáme que yo traje a los medios. A la policía sí la traje yo. Y no son diez, son dos efectivos”, se ataca el titular del Tribunal.
Sin embargo las discusiones continúan a lo largo de todo el video. Mientras uno de los abogados le pide al juez que “no se ponga mal” y lo llama por su nombre (Guillermo) el otro le reprocha prejuzgamiento: “Estamos en un proceso al que le faltan todavía pruebas y testigos, y vos estás clausurando hoy. Estás prejuzgando, juzgando antes, explicáme si no cuál es el motivo de la clausura”, se escucha con nitidez.
El mismo letrado le recrimina al juez de Faltas no contestar una denuncia que la está haciendo en ese momento, de manera verbal: “Sos funcionario público y tenés que contestar”, lo desafía. Gowland, que estaba de espaldas en ese momento, se da vuelta y le responde: “Te contesto, vení mañana a las 9 al juzgado y ratificá tu denuncia”.
“Es la vida”
Pero el episodio de mayor tensión se produce a los cuatro minutos con dieciséis segundos de la filmación, cuando mientras Gowland y los inspectores siguen realizando el trámite de clausura, el empresario Masciotra se acerca a unos tubos de gas ubicados a un par de metros del juez de Faltas.
En el instante en que Gowland vuelve a conversar con uno de los abogados, se escucha el silbido del gas escapando de uno de los tubos, luego de que Masciotra acciona una de las válvulas del dispositivo.
Tanto el letrado como el titular del Tribunal dan un paso hacia atrás, sorprendidos por lo que acontece, y Gowland esboza un “no queremos volar todos”.
“Quería saber si había gas”, explica entonces Masciotra, sin demasiada preocupación.
Gowland se aleja unos pasos más y le pide a todas las personas que lo rodean que no enciendan cigarrillos: “Por favor no prendan los fasos porque podemos volar todos acá”, es la frase textual que se escucha en el video.
“Y bueno, es la vida”, le contestan desde el grupo donde estaban los abogados y el empresario. “Es la vida”.
El abogado Tagliapietra sostuvo ayer que lo ocurrido durante el operativo de clausura en Masciotra se enmarca dentro de lo habitual que sucede en este tipo de situaciones, y le restó trascendencia al episodio.
“Es obvio que si se va a clausurar una empresa nadie va a esperar a los inspectores con globos y una torta. Más si se arma un circo mediático y hasta el propio juez viene a realizar el procedimiento”, declaró a FM del Sur.
El abogado no descartó acudir nuevamente a la vía judicial para revertir la decisión adoptada por Gowland.
Comentá la nota