Diferentes respuestas frente al fantasma de los saqueos

Las imágenes de personas agolpadas en las puertas de los supermercados en Chile, buscando comida y víveres, y los disturbios que se generaron en las primeras horas posteriores al terremoto, con familias atrincheradas en sus casas y comercios, no son patrimonio único del país trasandino. En la Argentina, se vivieron situaciones idénticas en 1989 y 2001, en la despedida del poder de los primeros mandatarios radicales Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, tras graves crisis económicas.
Los saqueos en Concepción, la ciudad más cercana al epicentro del temblor y capital de los disturbios, provocaron que la presidenta Michelle Bachelet enviara 17 mil soldados para contener la tensión social, con lo que sinceró la mayor contradicción de la crisis: un gobierno socialista utilizando a los uniformados en un conflicto de carácter interno, con la orden de disparar a matar si la situación se ponía aún más tensa. Las escenas recordaron los peores momentos en la historia reciente de la Argentina.

"La evaluación que hicieron en Chile fue que la situación había tenido tanta peligrosidad que las fuerzas de seguridad habían sido rebasadas y por eso se tuvo que emplear a las Fuerzas Armadas, además de los carabineros", consideró el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena, durante los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa. "Fueron situaciones muy distintas porque, en un caso, el desgobierno fue producto de un hecho de la naturaleza y, en el otro, una crisis económica fue la que había motivado el estallido social", aseguró Jaunarena.

"En la Argentina los militares no están capacitados para esta tarea. Les falta una mayor organización logística", aseveró Jaunarena. Además, el ex ministro consideró que la legislación vigente debería ser modificada para permitir que los efectivos tengan el mismo desempeño que en el país trasandino.

A diferencia de Argentina, los uniformados chilenos pudieron detener las acciones de vandalismo y de saqueo y ayer se supo que recuperaron electrodomésticos robados que ascendían a la suma de 30 mil dólares.

A una semana de los saqueos y el vandalismo, las imágenes chilenas hicieron recordar, de este lado de la Cordillera, a diciembre de 2001. En esa ocasión, las autoridades enviaron a fuerzas policiales que en algunos casos eligieron no actuar y, en otros, reprimir a los manifestantes en la Plaza de Mayo, el día que la lente de los fotógrafos inmortalizaron el helicóptero presidencial elevándose sobre el techo de la Casa Rosada.

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