La difícil batalla por el sello propio

La difícil batalla por el sello propio
Desde el entorno de Scioli están más que exultantes. Tiene que ver con una propia visión de la realidad que le advierte que el escollo más preocupante, el de las internas, podría quedar para la anécdota.
En las últimas horas, en algún bunker de la Ciudad Autónoma, su potencial rival Sergio Massa, seguía analizando la continuidad o declinación de la competencia. Fiel a su estilo, el jefe comunal de Tigre hará del misterio y la incertidumbre una táctica. Enunciará sus conclusiones a su debido tiempo. Pero el sólo hecho de ponerse a analizar, cuando ya están desplegadas las baterías para el año electoral, puede sonar a preocupación, rayana con imagen de debilidad.

Sin Massa enfrente, lo cierto es que en la gobernación bonaerense creció el entusiasmo ante la posibilidad de ser ungido como el único candidato del kirchnerismo.

Pero el interrogante se debe a esa dimensión de optimismo que sabido es suele generar personalmente Scioli en cada acto y en cada declaración pública.

Tiene que ver con etapas más complejas en su carrera hacia la reelección. Por ejemplo, el armado de la tan ansiada estructura propia que, tras cuatro años, sigue siendo una enorme deuda para quien ostenta un cargo que se cuenta con los dedos en cuanto a responsabilidad política y poder en el país.

Superada la primer embestida por el vicegobernador con aquel freno -con o sin ABS, ese es un detalle menor- que impuso Scioli a la Casa Rosada se vienen nuevos capítulos que exigirán al mandatario estar nuevamente donde menos le gusta que es el centro de un ring.

Por operaciones o por gestiones desde el kirchnerismo duro, el nombre de Gabriel Mariotto volvió a retumbar en los pasillos políticos. Desde el sciolismo se mantienen imperturbables hasta tanto no haya definiciones del lado de la Presidenta. Tal vez del mismo tenor que las registradas respecto de la Ciudad Autónoma. Allí se evaluará si se responde o se admite la propuesta a carpeta cerrada, como decisión exclusiva de Scioli.

Desde lo más cercano al Gobernador se replica a esta telaraña de rumores con que las operaciones son hasta fundamentadas por quien las impulse dado que, con los categóricos resultados de las encuestas "no se trata de un compañero de fórmula sino de quien detentará el poder de ser el futuro vicegobernador".

El otro asunto está relacionado con la entidad que tiene Scioli para Cristina de Kirchner. O, dicho de mejor manera, si Scioli debe ser visto sólo como un "interpares" con demás dirigentes y legisladores provinciales.

Al parecer la respuesta es positiva porque es casi seguro que Cristina reservará todo el poder de la pluma para la lista de candidatos a Diputados Nacionales, asimilando a Scioli al nivel de Martín Sabattela a quien le envió el mismo mensaje de poder.

Si los sondeos actuales se concretan en la realidad de las urnas, Cristina, con un 46 y proyección a 50 por ciento, estaría en condiciones de repetir el resultado de 2007, obteniendo además de un fuerte respaldo una veintena de legisladores para el Congreso. Pero, además, de una primera línea de escuderos doctrinarios que disipe todo intento de desafío interno.

A Scioli le queda una fuerte oportunidad en las líneas de representación en la Legislatura y en los Concejos Deliberantes. Pero no surge señal alguna de querer avanzar en ese tema. O esconde muy bien las cartas que va a jugar sobre la mesa.

Lo cierto es que, en el marco de fuertes disputas de poder, como es el armado de listas, la quietud y la pasividad son las peores consejeras. Sin mayor iniciativa, otros ofrecen sospechosa ayuda que, en una etapa de avanzada, se convierte en presión.

Muchas agrupaciones kirchneristas provinciales, con sus respectivos apoyos territoriales, sumándose a esto otras adhesiones de origen sindical, ya se han puesto a disposición, pero, al momento del reparto se creeran acreedores de la mejor porción de la torta.

El misterio avanza sobre quien tendrá la administración de ese reparto. Hay muchos dirigentes en la Provincia y de enorme peso político que esperan que Scioli asuma ese rol que aún no demuestra. Si el silencio domina el ambiente, la administración vendrá de la misma Casa Rosada o de muchos oportunistas que se creerán con voz de mando para asumir tal función.

Por lo bajo, hay quienes se cobijan bajo el paraguas sciolista que le exigen al gobernador interpretar, en un marco de verticalidad que posee el peronismo, que uno de los niveles de mando le corresponden. Que no es General, pero bien puede ser Teniente. Pero que todavía no asume en plenitud esa responsabilidad, cuya postergación se paga en costo político muy alto.

Ninguna señal en contario aparece. Salvo que después haya que admirar y resaltar algún gran nivel de operadores con una gestión tan secreta como hábil que deje al descubierto análisis equívocos y apresurados.

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