Diesel: Las Estaciones de Servicio argentinas replican la tendencia mundial

Diesel: Las Estaciones de Servicio argentinas replican la tendencia mundial

Por su efecto contaminante, el gasoil tiene los días contados. Está en retirada en la mayoría de los países del mundo y el nuestro no es la excepción. A principios de la década ocupaba el 58 por ciento de la oferta de combustibles al público mientras que actualmente menos de la mitad.

Un documento de reciente difusión elaborado por la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), sostiene que de los vehículos incorporados a la flota circulante en el período 2007 – 2017, el 78 por ciento se compone de unidades con motorización a nafta y el 22 restante es diesel.

El informe agrega que en 2017, el 80 por ciento de los rodados que se agregaron al parque automotor corresponde a nafta, mientras que la incorporación de vehículos Diesel – del 20 por ciento -fue favorecido por el incremento en las ventas de Pickups y comerciales registrados en el período.

El correlato de esta tendencia resulta inevitable en los surtidores. Según el Ministerio de Energía de la Nación, en el comienzo de la década, la oferta de combustibles en las Estaciones de Servicio se componía de un 42 por ciento de naftas y un 58 de diesel en sus dos variedades. Sin embargo, y a consecuencia de este cambio de hábitos, actualmente se invirtió la proporción.

En junio, último registro oficial, las ventas de naftas al público alcanzaron los 709.494 metros cúbicos, en tanto que las de gasoil sumaron 614.037, es decir, el 47 por ciento de los productos consumidos por el mercado vehicular.

Esta modalidad, lejos de ser exclusiva de nuestro país, responde a una corriente mundial. Bruselas por ejemplo, para 2025 dejará solo los Euro6; Alemania se propuso desterrar los gasoleros de sus principales ciudades; Baleares quiere prohibirlos para el año 2025, París no los autorizará desde 2020 y Madrid estudia la prohibición en la zona centro de manera definitiva.

En el mismo sentido actuarán las terminales: Volvo expuso su intención de no desarrollar más motores diésel por el alto costo que tienen para poder cumplir con las exigentes normativas legales de emisiones, Porsche habría tomado una decisión idéntica por los mismos motivos y el Grupo Fiat-Chrysler los eliminará de sus marcas para 2022.

Sin embargo, fronteras adentro, a la hora de explicar la caída aparecen también otras variables, como ser el acortamiento de la brecha de precios entre el diésel y otros destilados, aunque el mal momento del transporte de cargas y de as actividades productivas es, sin duda, uno de los factores más determinantes.

¿Podemos afirmar entonces que el gasoil está próximo a su fin? No quizás por ahora, pero es seguro que su alejamiento de las Estaciones de Servicio no está muy lejano.

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