Le dictaron ayer la prisión preventiva al hombre que está procesado por el abuso y secuestro de una joven

Le dictaron ayer la prisión preventiva al hombre que está procesado por el abuso y secuestro de una joven
La medida fue dispuesta desde Azul por una Jueza de Garantías, en respuesta a un pedido formulado la semana pasada por el fiscal que en principio había participado en la instrucción de esta causa penal. Son varios los delitos que le atribuyen al Testigo de Jehová implicado en este aberrante caso ocurrido en Tapalqué. Entre ellos, se mencionan ilícitos como "reducción a la servidumbre", "abuso sexual con acceso carnal agravado" y "secuestro".
La jueza de Garantías que interviene en la causa donde un hombre fue procesado, entre otros delitos, por haber mantenido cautiva en Tapalqué a una joven durante casi dos años, tiempo durante el cual la víctima denunció que fue sometida a prácticas sexuales aberrantes y reducida a la servidumbre, convirtió ayer en prisión preventiva a la detención del imputado.

Así fue informado anoche a EL TIEMPO por voceros del Juzgado de Garantías número 1 de Azul, quienes señalaron que la Dra. Mariana Irianni resolvió dar lugar al pedido que la semana pasada había formulado el fiscal que en principio instruyó esta causa penal: el Dr. Javier Barda.

El funcionario judicial estuvo reemplazando al frente de la UFI 2 a la Dra. Laura Margaretic. Y en carácter de subrogante, desde esa Fiscalía fue quien comenzó a investigar el caso, luego de que la joven que figura como víctima de este hecho denunciara los graves daños físicos y psicológicos sufridos a causa de toda esta situación, la cual quedó al descubierto cuando la chica pudo escaparse de su captor el pasado 17 de julio.

Según lo informado desde el Juzgado de Garantías número 1, con el dictado de la prisión preventiva para Jorge Antonio Torres -tal la identidad del hombre implicado en estos graves episodios- los delitos que ahora se le imputan son los siguientes: estupro agravado por ser cometido por ministro de algún culto reconocido o no; secuestro coactivo agravado por ser la víctima menor de 18 años, reducción a la servidumbre, abuso sexual con acceso carnal agravado por ser cometido contra una menor de 18 años con aprovechamiento de la preexistente situación de convivencia, concurriendo de manera ideal entre sí esos delitos; corrupción agravada por mediar violencia, amenazas y ser cometida por persona conviviente; y desobediencia.

Todos esos delitos -según lo que un vocero judicial refirió ayer a EL TIEMPO- la Jueza de Garantías le atribuye a Torres como cometidos contra la chica en el marco de cuatro hechos distintos "en concurso material entre sí", los cuales la magistrada redistribuyó sobre la base de la descripción que de los mismos, aunque enmarcados en tres sucesos diferentes, había hecho el fiscal Barda cuando el viernes pasado presentara el pedido de prisión preventiva.

Torres continúa por el momento, pero ahora ya preso preventivamente, en la Unidad 30, la cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense que está en General Alvear.

A ese establecimiento penal había sido trasladado luego de que el pasado 2 de agosto resultara detenido en Tapalqué, tras la denuncia que días antes había formulado la joven que figura como víctima de este aberrante caso.

Por sus características, lo ocurrido en la vecina ciudad había sido comparado ayer con otro caso similar que el año pasado se produjo en Coronel Suárez, donde una periodista y su pareja -que están presos- tuvieron encerrada en su casa a una mujer durante tres meses, tiempo durante el cual la víctima fue abusada sexualmente y sometida a otro tipo de maltratos.

Un caso aberrante

Tal lo que ya se informara, la relación entre Torres y la joven comenzó en Tapalqué cuando ella era adolescente.

En la denuncia formulada por el caso, se indica que el hombre, cuando tenía 37 años de edad accedió carnalmente a la chica por primera vez. Corría el año 2008 y la víctima tenía por aquel entonces tan sólo 14 años.

Por aquel tiempo, Torres era Testigo de Jehová y como tal ostentaba el máximo rango dentro de ese credo al que logró captar a la chica.

El hombre estaba casado. Y en la casa donde luego la menor denunció haber estado cautiva, él vivía con su esposa e hija.

Esa vivienda, situada en la calle Marmisolle de Tapalqué, era por aquel entonces escenario de diferentes reuniones de los Testigos de Jehová.

Al mismo tiempo, Torres desarrollaba su tarea como propietario de una fábrica de chacinados, el lugar al que había llevado a limpiar a la chica cuando el pasado 17 de julio logró escaparse y denunciar el caso en la Estación de Policía Comunal de Tapalqué.

La relación entre ambos continuó y Torres -que según representantes de la Asociación de los Testigos de Jehová ya no forma parte de esa comunidad religiosa- comenzó a convivir con la por entonces menor en diciembre del año 2011, luego de que se separara de su esposa.

Desde ese momento, según lo denunciado por la propia joven, ella estuvo privada de la libertad en la casa del "pastor". Y durante el tiempo en que la mantuvo encerrada, el hombre la redujo a la servidumbre, la aisló de sus familiares y demás vínculos sociales, a tal punto que la chica -incluso- dejó de asistir a la escuela. Tampoco la dejó tener acceso a ningún medio de comunicación y abusó sexualmente de ella en varias ocasiones, sometiéndola a prácticas tremendas que, entre otras, incluyeron que tuviera relaciones con personas que él elegía a su antojo cada vez que en un auto la traía a Azul.

Además, ese contexto de encierro en el que la joven vivió implicó que fuera maltratada física y psicológicamente.

Los daños físicos que presentaba quedaron al descubierto cuando, al ser revisada por los médicos una vez que pudo escaparse, se comprobó que registraba diferentes cortes y otras marcas en su cuerpo, lesiones compatibles estas últimas con haber sido atada de pies y manos en algunas de las oportunidades en que fue sexualmente abusada.

En tanto, peritos que se entrevistaron con la chica pudieron establecer que ella estaba completamente sometida al dominio psicológico ejercido por el hombre que la captó para la religión que profesaba y convirtió a su vida, tal como ella mismo lo señalara, "en un infierno".

El dato

Una de las principales preocupaciones de los investigadores después de que el caso fuera denunciado por la joven, tuvo que ver con determinar -teniendo en cuenta las relaciones a las que fue sometida- que no padeciera alguna enfermedad de transmisión sexual. Afortunadamente, la chica no presenta ninguna patología de esas características. Además, fue desmentido que en alguna ocasión haya estado embarazada.

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