La Unión Europea (UE) rechazó ayer las críticas recibidas por el plan de ajuste que deberá aplicar Grecia para sanear sus cuentas y aseguró que los recortes en los salarios y los incrementos impositivos que se le exigen no implican necesariamente un freno para el crecimiento económico del país.
Los ministros de Economía y Finanzas de los 27 socios de la UE aprobaron el martes formalmente en un consejo del ramo (Ecofin) en Bruselas el plan de ajuste para Grecia.
En Grecia, principalmente el líder opositor conservador Antonis Samaras advirtió de las consecuencias de una fuerte política de ahorro.
Para Samaras, esto frenará el consumo privado y reducirá los ingresos estatales por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que se prevé sea aumentado, lo que complica aún más la difícil situación presupuestaria.
El primer ministro griego Giorgos Papandreou se reunió anoche con Samaras y con el presidente del partido ultraconservador LAOS, Giorgos Karatzaferis, a quienes instó a que den su aprobación a las nuevas medidas de ahorro.
El nuevo gobierno socialista heleno asumió su cargo el pasado octubre.
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