En relación a la invitación que nos cursara el Gobierno Nacional y Provincial al Foro Región NEA “Papel, Prensa y Participación”, y luego de haber participado y escuchado con atención tanto la exposición del gobernador de la provincia, contador Jorge Milton Capitanich y del ministro de Economía de la Nación, licenciado Amado Boudou, en mi carácter de miembro de la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (A.D.I.R.A.), considero que la discusión de tan importante asunto para el presente y futuro de la actividad, merece un adecuado enfoque sobre el que venimos trabajando los diarios del interior.
Hecha esta pequeña pero necesaria introducción y adentrándonos en el tema que se está debatiendo, creemos oportuno hacer referencia a nuestra larga experiencia a través de la historia con relación al abastecimiento de papel. La Entidad que nos representa y todos los diarios del interior, a partir de las vivencias y las distintas situaciones conflictivas sufridas, hemos expresado nuestra preocupación en diversas oportunidades. Con la creación del “Fondo para el desarrollo de la producción de papel prensa y celulosa” (Decreto Ley 18.312/70), todos los diarios del interior contribuimos durante diez años a la conformación de ese fondo especial en una suma aproximada de 70 millones de dólares, en la inteligencia que la construcción de la planta para la que ese dinero estaba destinado nos abastecería satisfactoriamente. No fue así, la planta no alcanzó los niveles de producción deseables y los diarios del interior, a pesar de haber hecho un esfuerzo tan significativo, carecieron siempre de capacidad de decisión, la que sí tuvieron los representantes del estado y que no fue, lamentablemente, orientada a subsanar los problemas de inequidad en la distribución de papel que padecíamos.
Muchos diarios del interior, lamentablemente, sucumbieron a la época de los cupos de papel. El cupo era un instrumento de asfixia de los poderes públicos a los diarios. Así, éstos se encontraban en el dilema de tener que achicar la edición para mantener la tirada o viceversa. El destino era inexorable, pérdida de lectores, pérdida de avisos, circuito vicioso de achicamiento, cierre.
También durante estos años se potenció la inequidad para diarios del interior que al no ser provistos por las plantas papeleras locales se veían obligados a importar no sólo a un costo sensiblemente mayor, siendo que además ese papel importado debía pagar un arancel de importación del insumo que, prácticamente, duplicaba los costos de producción editorial.
Tampoco podemos dejar de considerar que además de no conseguir papel en la cantidad, calidad y precio igualitario, el transporte del mismo origina costos adicionales.
Expectativa de cambio
No es un tema menor que el Poder Ejecutivo Nacional haya impulsado un proyecto en virtud del cual y, como tema excluyente, se declare de “interés público” la fabricación, comercialización y distribución de papel para diario. Si tenemos en cuenta que el destino de este proyecto es asegurar el acceso en términos de igualdad a este insumo a todos los medios del país, no podemos menos que celebrar una iniciativa que asegurará, consecuentemente, el pluralismo informativo en todo nuestro territorio. Creemos firmemente que la pluralidad informativa es garantía insoslayable de la libertad de prensa y que la libertad de prensa es garantía esencial del sistema republicano de gobierno. En tal sentido, reitero, no podemos menos que participar en el debate sobre esta norma, habida cuenta de la sensibilidad del tema que aborda, no ya sólo para los diarios sino para todos los ciudadanos e instituciones del país.
Pero sin duda el ejercicio de la institucionalidad va dejando estos temas atrás y hoy día estamos abordando un marco legislativo que nos de la certeza de estar abastecidos de ahora en adelante.
Es por las razones expuestas que creemos que la norma a dictarse debe contener una referencia explícita a que también es de “interés público” el acceso al papel para diarios, no pudiendo el mismo volver a estar sujeto a cupos o restricciones de ningún tipo, ni gravada su eventual importación con aranceles u otras gabelas. Sólo así podremos asegurar que las experiencias sufridas a lo largo de nuestra historia no volverán a repetirse.
También debe abordarse la presión tributaria que en forma igualitaria soporta toda la prensa del país. Existen marcadas asimetrías entre nuestra región y el país central que se deben corregir, que ya fueron expuestas al poder público, para garantizar el acceso igualitario de los ciudadanos al derecho a la información.
La participación del interior
Desde la experiencia y motivados por este Proyecto de Ley, surge la primera y clara conclusión para los diarios del interior respecto de la política de distribución y comercialización de papel. Esta es, que un representante de los medios del interior nucleados en la adira tiene que formar parte del órgano ejecutivo que decida acerca de las políticas que se van a instrumentar en esa materia. Pensemos que estamos legislando para la posteridad, que si bien hoy el papel en el mundo sobra, un día podría faltar, que si bien hoy en la Argentina el dólar tiene una evolución previsible, en otro momento podría no ser así y, por ende, previendo coyunturas futuras de mayor complejidad, es que reclamamos un lugar para los diarios del interior en la mesa que decida la política de papel.


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