Detectan bromato en otra panadería de Santa Rosa

El presidente de la Cámara de Panaderos de La Pampa, Miguel Tur, quedó envuelto en un hecho de suma gravedad. Su panadería, ubicada en Larrea y Tucumán de esta capital, será clausurada hoy por un lapso de quince días por expender alimentos elaborados con bromato de potasio, un aditivo prohibido desde mediados de los noventa por tener efectos cancerígenos, por acumulación, sobre quienes lo consumen.
La situación resulta más delicada para el dirigente por su carácter de titular de la cámara que nuclea a los propietarios de panaderías y porque todavía está fresco el recuerdo de lo ocurrido hace dos meses, cuando más de cien personas en esta ciudad sufrieron cuadros de intoxicación por consumir bromato contenido en distintas facturas elaboradas por una cadena de panaderías.

Bizcochos.

La Municipalidad informó ayer que la muestra que dio positivo fue tomada de unos bizcochos de grasa el día 8 de febrero. Ese día, en una inspección de rutina, el área de Bromatología analizó distintos productos, pero sólo los bizcochos dieron positivo en el análisis cualitativo, realizado en su laboratorio. Cuando se conoció ese resultado preliminar, Tur fue informado para que realizara su descargo, pero no lo hizo.

Después el municipio envió todas las muestras al IACA, un laboratorio de mayor complejidad de Bahía Blanca, para obtener un análisis cuantitativo, cuyos resultados confirmaron los resultados de febrero. Los bizcochos contenían el aditivo prohibido. "Es una dosis baja, mucho más baja que la obtenida en enero, cuando se analizaron los productos de la cadena de panaderías, pero el bromato está", dijo Elida Deanna, secretaria de la Producción de la ciudad.

Delito.

Las actuaciones se encuentran en el Juzgado de Faltas de Santa Rosa, que ayer a la tarde notificó al panadero de la clausura que hoy se realizará en su local. La misma se extenderá por quince días, aunque Tur puede presentar un descargo. Además se le aplicaría una multa que rondará entre los tres y cinco mil pesos.

Paralelamente, el Juzgado dará parte de la situación a la justicia ordinaria. "El uso de aditivos o sustancias prohibidas en la elaboración de alimentos es un delito. Esto tiene una penalización y puede significar años de cárcel, al margen de una demanda civil por daños y perjuicios de una persona afectada", remarcó la funcionaria. "Acá se pone en riesgo la salud de la población -añadió-. Más allá que la cantidad era muy baja respecto a los productos encontrados en enero, es una sustancia prohibida. No digo que el propietario de la panadería sea quien lo usó. Eso lo determinará la Justicia, pero en principio hay bromato y está prohibido".

Palabras.

En enero, en medio de la conmoción desatada por los operativos de clausura en las panaderías Crocante, El Abuelo Julio y La Posta, del empresario José María Jamad, Tur se había referido al aditivo prohibido en su rol de presidente de la Cámara de Panaderos:

"Se sigue vendiendo clandestinamente. Antes venía con un rótulo, ahora lo venden en forma "trucha" en bolsitas de nylon sin rótulo ni nada; la persona que lo compra no sabe si es bromato o qué es lo que hay".

"Hay muchos panaderos que si pueden conseguir lo consiguen, pero es una cosa muy de contrabando y no es legal", fue otra de sus frases. Incluso, había recordado que, en los noventa, cuando se prohibió, "decían que era cancerígeno", pero que se dejó de usar "cuando se hizo un convenio en el Mercosur y se comenzó a importar productos que lo suplantaban que venían de Brasil".

Su frase más polémica fue: "Hace 50 años que se usaba y nunca le hizo mal a nadie

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