Rolando Payela está libre. La jueza resolvió su excarcelación y ayer a la tarde el hombre de 36 años que le disparó a Cristhian abandonó la Seccional Segunda para reencontrarse con su familia. Payela fue llevado a una vivienda que no fue precisada y esperaría su juicio en libertad.
Sin embargo, es probable que la decisión de Maza se deba a que ayer el joven de 14 años presentó una mejoría considerable. Según el último parte médico, el paciente tiene una "buena evolución clínica" y está "lúcido". Las fuentes consultadas por LA ARENA dijeron que el muchacho entiende cuando se le habla e intenta comunicarse moviendo las manos. De todas maneras, la bala continúa alojada en su cabeza cerca del ojo izquierdo y por el momento no estaría fuera de peligro.
El martes pasado, la jueza procesó a Payela por intento de homicidio y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización. La magistrada creyó la versión de los hechos del imputado con la excepción de que el disparo no lo realizó de forma accidental. Además no hizo lugar a una serie de medidas probatorias solicitadas por el abogado Fernández, ya que las consideró "impertinentes y/o sobreabundantes".
En tanto, Fernández dijo ayer a este diario que la sentencia de la jueza es "muy contradictoria" y que la va a apelar al Juzgado de Impugnación Penal mediante el Juzgado 7. "Por un lado duda de nuestra versión y considera que los dos testigos (Rodríguez y Antiman) presentaron versiones contradictorias. Pero por otro lado rechazó otros nueve testigos y una prueba de peritaje que solicité para comprobar que la motocicleta es de caja automática. Esta última prueba echaría por tierra la versión de que Payela no podía manejar el rodado con un revólver en la mano" dijo el letrado.
"Yo no circulo en ese tipo de vehículos, pero si hay motociclistas que manejan y al mismo tiempo hablan por teléfono, ¿cómo el imputado no va a poder circular con un revólver en la mano si además no tiene que hacer otra cosa más que acelerar?" prosiguió
Indagatoria.
Lo que dijo Payela en su indagatoria fue que Cristhian junto a otro chico más, de 17 años, estaban robando un velocímetro de un auto que tenía para arreglar. Cuando los vio, los menores escaparon, él tomó "algo", que luego se dio cuenta era un revólver calibre 32, y comenzó a perseguir a Cristhian. Lo tomó de la mochila al llegar a la esquina y en el forcejeo se le escapó el tiro.
Pero dos testigos lo contradijeron. Uno es un amigo del chico, Abraham, de 18 años, y la tía de éste, quienes declararon que Cristhian y Abraham caminaban por la calle Tartaglia, y al llegar al domicilio de Payela vieron a éste salir en persecución de un menor. El hombre no les dijo nada y los chicos siguieron caminando hasta llegar a la casa de la tía de Abraham, quien se quedó con ellos en la vereda. Minutos después llegó Payela en moto y a punta de pistola obligó a Cristhian a subir al vehículo y partieron hacia la casa de Posta de Yatasto y Tartaglia. Allí dentro, el hombre de 36 años le disparó al muchacho en la cabeza a sangre fría y luego lo arrastró hasta la vereda donde lo roció una botella de una bebida alcohólica.

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