Despidos en el CDR: movilización y reclamos

Despidos en el CDR: movilización y reclamos

La implementación del Centro de Documentación Rápida (CDR) en Olavarría se hizo, recordarán ustedes, en el contexto de un componente político muy fuerte, con Florencio Randazzo aspirando a suceder a Cristina y con el olavarriense Gonzalo Bagú, lanzado de cabeza a una compulsa intestina del Frente para la Victoria local.

 

Claro que más allá de los preámbulos y de los después de la implementación del espacio de Sargento Cabral y Lavalle, la oficina inició un interesante periplo de laburo intenso y práctico, con una docena de empleados y horario corrido de atención al público.

Todo parecía ir marchando, inclusive luego del traspié randazzista y del ostracismo al que fue condenado por las circunstancias, don Bagú.

Al parecer, superan ya las 45 mil las actuaciones del CDR. Lo cual es un elemento a subrayar, en un momento donde se pone énfasis en el modus operandi de las ventanillas estatales y, sobre todo, de quienes son los empleados.

Y, aunque desde los ámbitos oficiales nacionales, se preveía que iban a darse situaciones puntuales de despidos de gente, quizá costaba creer que justo tal órbita sería damnificada con la triste noticia del telegrama o la notificación personal de que tal o cual obrero, está en la tétrica nómina de los “prescindibles”. Casa Rosada lo dio a entender. Y viene cumpliendo. En sendos casos la excusa utilizada es que los echados no eran otra cosa que “ñoquis”, o sea personas colocas en un puesto por razones partidarias, pero que en la praxis, no prestan ningún tipo de servicio real, comprobable.

Comentá la nota