Al hospital derivaron siete rescatistas. Anoche quedaba internado uno, que fue operado.
Más de veinte bomberos circularon sin consuelo por los pasillos del Argerich. Su presencia tenía un fin: despedir a los compañeros fallecidos durante el incendio y derrumbe de Barracas. El lugar fue el destino al que ingresaron 7 pacientes. Tres de ellos murieron (Maximiliano Martínez, Anahí Garnica y Sebastián Campos), dos fueron dados de alta, uno fue derivado al Hospital Churruca y el último, Facundo Ambrosi, anoche seguía internado allí.
Dolor en los rostros, lágrimas incesantes y gritos de lamento no alcanzaban para ilustrar la angustia que los invadía. Todo ese drama fue percibido por el personal médico, por los empleados y por los familiares de pacientes ajenos a la situación, quienes los veían y abrazaban en forma espontánea. Un beso en la frente. Una caricia en la mejilla. La escena se repetía.
Cerca de las 11.30 las hojas de los árboles empezaron a moverse con fuerza y desde el cielo descendió un helicóptero de la Policía Federal que aterrizó en medio de la avenida Almirante Brown. Era para trasladar a uno de los heridos, pero nadie informó de quién se trataba. Es que en el hospital no hubo ninguna información concreta hasta las 14, cuando el Subdirector Médico del Argerich, Néstor Hernandez, y luego el Ministro de Seguridad, Sergio Berni, hablaron ante los periodistas para aclarar un poco el panorama. “Lamentamos con mucho pesar la muerte de nuestros hombres y mujeres que están todos los días al servicio de la comunidad. La tarea ahora está en manos de la Justicia”, dijo Berni rodeado de micrófonos.
A medida que pasaban los minutos, el drama aumentaba. Los familiares y amigos de los tres fallecidos se miraban incrédulos entre ellos, tratando de hallar explicación para tanta tragedia. Los bomberos voluntarios de Vuelta de Rocha – compañeros de Sebastián Campos–, grandotes, abrazaban a las mujeres y las levantaban del suelo, mientras ellas apoyaban el rostro sobre sus hombros y los empapaban de lágrimas.
Las botellas de agua iban de mano en mano para intentar apagar la angustia. De a poco, cerca de las 15, el ingreso al hospital se fue quedando vacío y sólo quedaron los allegados de Facundo Ambrosi, de 25 años y papá de un nene de 6, quien sufrió fracturas múltiples en los miembros inferiores durante el primer derrumbe. Fue operado este mediodía y todavía permanece internado en terapia intensiva. Ayer a la noche sus compañeros de trabajo pedían 15 dadores de sangre 0 positivo para él.

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