La derecha italiana se fractura y Letta llama a un voto de confianza

La derecha italiana se fractura y Letta llama a un voto de confianza
El premier tomó una medida extrema después de que Berlusconi decidiera retirar del gobierno a los ministros de su partido, que ahora enfrenta fuertes divisiones
ROMA.- La desesperada movida de Silvio Berlusconi , que dos semanas antes de tener que comenzar a cumplir la pena de arresto domiciliario por fraude fiscal obligó a los ministros de su partido a renunciar, dejó a la derecha al borde de la ruptura. Y también obligó al premier Enrico Letta a convocar ayer a un voto de confianza para evitar que Italia se hunda en una crisis política.

La decisión de patear el tablero del Cavaliere , que ayer cumplió 77 años, provocó una virtual rebelión en el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), dividido ahora entre moderados disidentes y "berlusconianos" duros y puros.

El terremoto político, por otra parte, no le dejó más opción a Letta, que estuvo reunido de urgencia con el presidente, Giorgio Napolitano, que decidir someterse a un crucial voto de confianza ante el Parlamento, pasado mañana.

"Probablemente el miércoles vayamos al Parlamento y pidamos la confianza en las dos ramas. Y cada uno deberá asumir sus responsabilidades. No pienso gobernar a toda costa, sirve un voto de confianza para aplicar el programa, y si no hay confianza, sacaré mis conclusiones", dijo Letta anoche, al cabo de una jornada de lo más convulsionada.

En el entorno de Letta se trabaja para que surja un nuevo gobierno de responsabilidad nacional, un denominado "Letta bis", que tendría una vida limitada y tan sólo dos objetivos concretos: cambiar la actual ley electoral, muy controvertida, y aprobar la ley de estabilidad, como se denomina ahora la ley de presupuesto. Eso sería posible si lograra el apoyo en el Senado de unos 19 parlamentarios "tránsfugas", que podrían ser diez disidentes del PDL y otros diez del partido del cómico Beppe Grillo.

La rebelión en la derecha, en efecto, ayer era palpable en el ambiente. "La decisión de hacer caer el gobierno no puede ser tomada por un grupo restringido del PDL", clamó Fabrizio Cicchitto, peso pesado del partido, que dio a conocer su total desacuerdo con Berlusconi.

Pero hubo palabras aún más duras por parte de varios de los cinco ministros de derecha que anteayer presentaron su renuncia, siguiendo las órdenes del líder máximo. "Así no va, Forza Italia [nuevo nombre de la derecha berlusconiana] no puede ser un movimiento extremista, en manos de extremistas. Nosotros queremos estar con Berlusconi, con su historia y con sus ideas, pero no con sus malos consejeros", disparó Maurizio Lupi, ex ministro de Infraestructura y Transporte.

"No justifico ni comparto la línea de aquellos que le dan en estas horas consejos a Berlusconi. Esta Forza Italia es muy distinta a la de 1994 y nos empuja hacia una derecha radical en la que no me reconozco", dijo Beatrice Lorenzin, ex ministra de Sanidad.

En sintonía se manifestó Gaetano Quagliariello, ex ministro para las Reformas Constitucionales, que dijo estar en desacuerdo con ir a elecciones anticipadas con la actual ley electoral, que todos coinciden en que debe ser cambiada.

"No sé si hay una ruptura, sé que la centroderecha no es lo que se ha expresado ayer [por anteayer]", dijo Quagliarello, que hasta habló de un "partido genéticamente modificado", al cual no pensaba adherir, y criticó abiertamente a los "halcones" que aconsejaron a Berlusconi ir al choque.

A fines de abril pasado y luego de las elecciones que decretaron la ingobernabilidad, ya que no había ningún claro ganador, el PDL decidió unirse, por el bien del país, al Partido Democrático (PD), la formación de centroizquierda que lidera Letta, al frente de un gobierno de coalición "contranatura".

El gobierno de Letta, que consiguió mejorar levemente los parámetros económicos en un momento de dramática recesión para Italia, comenzó a tambalear en agosto, cuando Berlusconi fue condenado en forma definitiva e inapelable a cuatro años de cárcel por fraude fiscal. A partir de entonces, el Cavaliere comenzó a amenazar con retirarle el apoyo, fundamental para su supervivencia, presionando para una solución de su problema personal con la justicia.

El tira y afloja, hecho de chantajes permanentes, llegó a su punto máximo cuando la semana pasada los parlamentarios del PDL anunciaron que dimitirían en bloque si el PD no se oponía a la expulsión de Berlusconi del Senado, prevista para el viernes próximo.

Letta, que estaba en Nueva York, decidió el viernes pasado devolverle la pelota al Cavaliere y anunció que se sometería a un voto de confianza para obligar a Berlusconi a definirse. Y éste, aprovechando el inevitable aumento del IVA -cuyo debate Letta debió suspender debido a la crisis política-, decidió, en una movida considerada "suicida" por muchos analistas, retirar sus ministros del gobierno.

Pese a que los grandes diarios italianos criticaron la "irresponsabilidad" del Cavaliere , éste ayer siguió pidiendo elecciones anticipadas, confiado en su victoria..

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