La derecha chilena busca con urgencia un presidenciable

La derecha chilena busca con urgencia un presidenciable
La renuncia de su candidato disparó la negociación. Difícil escenario para el oficialismo.

La derecha chilena, en el poder desde 2010, enfrenta su peor escenario electoral en medio siglo, después de que su abanderado, Pablo Longueira, renunciara el miércoles por una grave depresión a la carrera presidencial para las elecciones de noviembre, donde la opositora socialista Michelle Bachelet es favorita. Anoche, el oficialismo del presidente Sebastián Piñera buscaba a contrarreloj un candidato de consenso, una tarea con más de un problema a la vista.

“Es un tsunami, un terremoto, la oposición nos puede arrasar”, dijo el candidato a Senador del oficialista partido Renovación Nacional, José Manuel Ossandón, al graficar el escenario abierto. Es que la defección de Longueira –un político considerado el favorito del ex dictador Augusto Pinochet y que lideraba el sector que busca revitalizar lo más rancio del proyecto conservador chileno– sumió en la peor de las incertidumbres a su tinglado político a cuatro meses del comicio y a sólo 30 días del cierre de la inscripción de candidatos.

La contienda electoral, con apenas el 30% de apoyo popular a Piñera, está marcada por el antagonismo entre quienes desean mantener el modelo neoliberal impuesto por la dictadura y los que buscan cambiarlo. Bachelet, cuya presidencia (2006–2010) acabó con un inédito respaldo del 70%, propone instaurar la educación gratuita y aplicar una reforma tributaria que mejore la distribución de la riqueza.

Ayer, Piñera expresó su solidaridad con Longueira y manifestó que la mejor opción para la derecha en estos momentos sería “ir con un candidato de unidad”.

Asimismo, deslizó su preferencia por la ex ministra de Trabajo, Evelyn Matthei. En la prensa se mencionan también como posibles reemplazos a los ex ministros Andrés Chadwick y Joaquín Lavín.

El escenario no puede ser más adverso: sin un claro candidato y con sus relaciones internas deterioradas tras unas sangrientas primarias, Bachelet aparece como la gran favorita para hundir definitivamente a la derecha y arrebatarle el poder en noviembre, venciendo incluso en primera vuelta con el 51% de los sufragios. Ayer, el Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) difundió un sondeo según el cual el 66% de los chilenos la quiere de vuelta en La Moneda. Pablo Huneeus, director del instituto independiente, declaró que “es una candidata que no tiene competencia, corre sola”.

“Con esto, la derecha ya se olvida de la elección presidencial y a lo que debe apostar es a defender la elección parlamentaria” que será en la misma fecha , dijo a la AFP el polítólogo de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales.

El remezón en la derecha se agudiza al ser Longuiera el segundo candidato que renuncia en menos de tres meses, tras la caída de Laurence Golborne, envuelto en un escándalo financiero.

La ola de protestas que estallaron en 2011, en un país donde el 1% más rico acapara un tercio de la riqueza, pone incluso en jaque al modelo oficialista, heredado de la dictadura. Como nunca desde el retorno a la democracia en 1990, se tambalea en todos sus frentes y Chile parece caminar con matices hacia políticas de desarrollo impulsadas en otras latitudes de América latina, como Brasil o Uruguay.

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