Del basural municipal de Mar del Plata, ubicado a 50 cuadras de la playa, comen y trabajan 100 niños, niñas y adolescentes, y en las mismas extremas condiciones inhumanas lo hacen 410 adultos, ante la complicidad del Estado por acción u omisión.
El basural estatal se ubica en la Avenida Antártida Argentina y la 57. Todos los días sin importar la temporada de vacaciones de verano o el frío del invierno para sobrevivir 100 menores y 400 adultos revuelven la basura para encontrar comida y material reciclable. Ellos trabajan sin elementos de seguridad e higiene (botas, guantes), no tienen suministro estable de agua potable bajo el rayo del sol o entre el barro que provoca la lluvia.
Según consta en la denuncia presentada por Alameda, el Hospital Materno Infantil recibe frecuentemente menores accidentados en el basural. Es común que los niños se corten o lleguen al nosocomio por traumatismos. También se han registrado casos de tuberculosis. Hasta hubo accidentes graves que provocaron discapacidades permanentes para por lo menos cuatro trabajadores en los últimos años.
“En los últimos tiempos la situación de los menores empeoró. El consumo de drogas que se comercializa en el predio municipal se ha incrementado. Los mismos que les compran el plástico u otros materiales dentro del predio municipal son los que venden cocaína y marihuana. También se armó una despensa dedicada a la venta de alcohol para mayores y menores. Todo ocurre a metros de una garita policial”, denunciaron.
VIOLENCIA EN ASCENSO
Las condiciones de vida más el consumo de drogas y alcohol llevó a un incremento de la violencia. Varios menores están armados con cuchillos y las peleas entre ellos, por la basura u otros temas son frecuentes. Un hecho que tuvo repercusión mediática fue el homicidio de un joven por otro, ambos, víctima y victimario trabajaban en el basural desde los 11 años.
El asesinato del joven en 2013 llegó a juicio oral. Los militantes de la Alameda Mar del Plata declararon como testigos en el juicio. Allí describieron las condiciones de vida y trabajo inhumanos en el basural. Sin embargo nada se hizo al respecto.
COMPLICIDAD ESTATAL
“El Estado está presente pero siendo cómplice de la explotación y degradación de los menores y adultos que comen y trabajan de la basura. No solo por la presencia de la policía”, sostienen desde Alameda. La presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner –recordaron- vía teleconferencia con el intendente local Gustavo Pulti en mayo del 2012 inauguró un nuevo Centro de Disposición Final de Residuos Sólidos Urbanos. Este predio se compró con fondos de créditos internacionales y de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Este predio de costos multimillonarios queda lindero al basural del horror. Pero en Mar del Plata, el Plan de Inclusión Social no se implementó aunque los créditos internacionales se reciben desde el año 2006”, cuestionaron.
Por otro lado, desde la Fundación que lucha contra el trabajo esclavo en todas sus formas, señalaron: “En cada anuncio, en cada acción de gobierno nacional y local relacionado al tema de la basura se presenta el nuevo Centro o la Planta de Separación (cooperativa CURA) y se dice que el viejo basural está ‘clausurado y en la recta final de saneamiento’. Nada más alejado de la realidad. La filmación y fotos registrados hace algunos días atrás lo evidencian”.
PROPUESTAS
Silvina Elías, referente de Alameda en Mar del Plata, acompañada por Vera y Ganora, reclamó que “ante este dramático estado de los niños y sus familias, más el deterioro ambiental para toda la población, se hace urgente una mesa que termine con el desastre en el basural”.
En este sentido, propuso que se convoque a la Iglesia, “que todos los días acompaña a las familias del basural en sus barrios”, a la Alameda y los organismos que el gobierno considere para resolver el problema.
“Hay que entregar carnet de identificación a los adultos, trasladar a los niños a un lugar durante la jornada de trabajo de sus padres, impedir que ingresen al basural y empezar a trabajar en un plan de inserción laboral de los padres vinculados al reciclado”, exigieron.



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