Denuncian un pacto entre Fabiana Ríos y Cristóbal López

Denuncian un pacto entre Fabiana Ríos y Cristóbal López
El empresario Cristóbal López explota un casino en Ushuaia tras una polémica habilitación. Los empleados pararon por maltratos y explotación y un fallo judicial obligó a la empresa a aceptar el reclamo. La gobernadora evitó meterse en el conflicto. El rol de su vice y las curiosas facturaciones.

El casino del empresario kirchnerista Cristóbal López en Usuahia terminó 2012 en escándalo por la resistencia del empresario a aceptar la representación gremial de los empleados, que se habían agrupado para denunciar explotación y maltratos psicológicos.

El conflicto lo llevó adelante la Central de Trabajadores Argentinos de Tierra del Fuego y aunque paralizó el lujoso edificio situado frente al canal de Beagle, donde llegan miles de turistas de todo el mundo, la gobernadora Fabiana Ríos no intervino.

“Le pedimos varias audiencias pero ni nos contestó”, relató a LPO Pablo Baiz, secretario de Organización de la CTA y quien lideró la disputa.

La complicidad de Ríos con Cristóbal comenzó con la instalación misma del Casino, inaugurado en diciembre de 2010 tras una polémica habilitación municipal, que llegó cuando la obra estaba inconclusa.

“El gobierno no hizo nada y luego cobró una multa de un millón doscientos mil pesos para terminar el asunto”, recordó Baiz, quien halló varias inconsistencias cuando investigó el desembarco del Casino Club.

“Nunca vimos el contrato, pero sabemos que por las máquinas tragamonedas pagan un canon fijo, que antes era de 300 y ahora de 800, cuando siempre es sobre la facturación”, apuntó el gremialista.

En Tierra del Fuego es un secreto a voces que la relación entre Ríos y López habría derivado en la designación de su actual vicegobernador, Roberto Crocianelli.

La reelección de quien llegara en 2007 como dirigente del ARI fue extraña: perdió la primera vuelta contra la diputada Roxana Bertone, ex protegida de Néstor Kirchner; pero en el ballotage triunfó.

Una de las versiones es que el peronismo ortodoxo fueguino, con Crocianelli a la cabeza, no habría visto con buenos ojos el desembarco de Bertone y optó por apostar a Ríos.

La gobernadora les devolvería gentilezas si este año se postula a senadora nacional por su propio partido y deja a Crocianelli en su lugar. Sería el peor escenario para Bertone.

Casino parado

El conflicto en el Casino club de Ushuaia, conocido como el “del fin del mundo”, es una muestra más de la prepotencia con la que se maneja López, actitud que no hace más que agravar los problemas al límite.

Todo empezó cuando dos trabajadores del área de gastronomía quisieron denunciar maltratos pero desde el Ministerio de Trabajo le respondieron que no los recibirían sino tenían amparo gremial.

Los relatos eran degradantes: un empleado aseguraba sufrir insultos de su jefe por su obesidad y una señora dijo que no la dejaron salir antes pese a que tenía contracciones. Por si fuera poco, sus jornadas laborales superaban con holgura las ocho horas establecidas.

La CTA, de fuerte presencia en la provincia, recogió el guante y armó la Unión de Trabajadores de Casinos y Afines, que realizó manifestaciones en la puerta del casino. López respondió como más le gusta: con suspensiones y despidos, además de negarse a reconocer al gremio por no contar con personería.

Como suele ocurrir, no hizo más que agrandar las cosas. La CTA fue a la justicia y consiguió un fallo a favor del funcionamiento del gremio, basado en la recordada decisión de la Corte Suprema de aceptar el funcionamiento de Personal Civil de las Fuerzas Armadas (PECIFA). Fue en noviembre de 2008 y provocó la furia de Hugo Moyano.

Pero a López no le importó nada. “Horacio Bilbao, en representación de Casino Club, nos dijo que no respetarán el fallo”, contó Baiz.

De todos modos, los ánimos bajaron. “Ahora respetan las jornadas laborales y el trato es otro. Y los empleados de gastronomía se niegan a sobrefacturar”.

El sindicalista contó que hasta diciembre con 150 comensales los empleados administrativos había facturaciones de 30 o 40 mil pesos. Ahora, sin intervención, no supera los 3 mil.

Claro que los laderos de López no se rinden y esta semana suspendieron a cuatro empleados, dos por llegadas tarde, uno por una licencia médica y otro por su tarea sindical. Entonces el conflicto sigue, sin que algún funcionario busque intervenir.

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