Al igual que Néstor, el niño de 7 años que falleció hace una semana, Eva, una beba qom, padece el mismo cuadro, pero agravado por una parálisis cerebral. El Centro Mandela expuso la situación y marcó serias falencias sanitarias.
A poco más de una semana del fallecimiento por desnutrición y tuberculosis del niño qom Néstor Femenías, se conoció el caso de una beba de la misma etnia que padece un cuadro similar de salud, pero agravado por una parálisis cerebral. La nena vive en El Impenetrable, zona caliente de la desatención sanitaria provincial y nacional.
Según denunció el Centro de Estudios e Investigación Social Nelson Mandela (CENM), Eva Fernández tendría entre uno y dos años y vive junto a sus padres y dos hermanos en el paraje Legua 8, a pocos kilómetros de Villa Río bermejito, es decir la misma zona de la familia del pequeño Néstor, fallecido el 6 de enero en el hospital pediátrico de Resistencia.
De acuerdo con un informe del CENM, la niña nació en el Hospital del Bicentenario de Juan José Castelli (cabecera sanitaria de El Impenetrable) en un parto lleno de complicaciones por lo que su caso debió/debe ser monitoreado constantemente por médicos y especialistas, algo que no sucede.
«Eva es una niña qom que sufre parálisis cerebral. Se desconoce si el sistema sanitario tomó las medidas necesarias para evitar esta lesión. Cursa desnutrición. No se le brinda asistencia sanitaria integral», indica el informe elaborado por la entidad que conduce Rolando Núñez, quien dio a conocer otros casos de desnutrición tanto en 2007 como el de Néstor, a mediados de 2014.
El CENM marcó que antes del parto de Eva, «se debió efectuar un monitoreo fetal, para evaluar sufrimiento» y que después de su nacimiento «se debieron revisar análisis de sangre, con seguimiento de la ictericia de la recién nacida, si la tuvo». «Por el cuadro clínico, se debió realizar a Eva estudios complementarios (tomografía axial computada, resonancia magnética, electroencefalograma y estudios auditivos y oftalmológicos)», detalla.
«Desde el alta hospitalaria después del parto, la niña qom tendría que haber contado con la asistencia y seguimiento de un equipo interdisciplinario integrado por médicos pediatra, neurólogo, gastroenterólogo, neumonólogo, fisioterapeuta y trabajadores sociales, más aquellos especialistas que requieran las patologías asociadas, con el objetivo de establecer el vínculo institucional y médico con Eva y su familia», amplió el trabajo del Centro Mandela, en el que se adjuntaron tres fotografías, dos de la pequeña y una tercera de sus dos tías, quienes también padecen tuberculosis y desnutrición severa.
DURISIMA REALIDAD SOCIAL Y SANITARIA
Núñez resaltó nuevamente el complicadísimo panorama sociosanitario que atraviesan las comunidades originarias en la provincia y, particularmente, las que habitan en la zona de Villa Río Bermejito.
«Desde el punto de vista epidemiológico, debemos enmarcar la parálisis cerebral de Eva en las condiciones de extrema pobreza en que viven, en el desconocimiento de los paradigmas de la salud blanca, en la inexistente relación del sistema sanitario con la población, especialmente con las comunidades indígenas, en las contingencias que debió pasar su madre y en la idiosincrasia sociocultural de estas comunidades», puntualizó.
Según publicó el Centro Mandela, Bermejito es uno de los focos rojos de las endemias de tuberculosis y de mal de Chagas en El Impenetrable chaqueño, donde abundan también flagelos sociales como la desnutrición, la malnutrición, la anemia por falta de comida nutritiva y otras tantas enfermedades vinculadas con la pobreza extrema y la injusticia social.
«Las poblaciones que subsisten en esta región viven bajo las tendencias a enfermar y a morir prematuramente, por causas evitables o altamente evitables», describió el informe remitido a esta redacción y otros medios de comunicación de la provincia y del país.
Otro cuadro desgarrador y apremiante
Eva es hija de Rufino Fernández y de Carina Díaz, de la comunidad qom. Nació y, según los padres, estaría indocumentada. Tiene dos hermanos. Viven en la Legua 8, en el paraje Cabeza de Buey, a 18 kilómetros del casco urbano de Villa Río Bermejito. El nacimiento se produjo en el hospital de Castelli. Presenta un cuadro de tuberculosis, desnutrición y parálisis cerebral.
La lesión cerebral de Eva es permanente y no progresiva. Fue adquirida en un cerebro en desarrollo, es decir que nació así o adquirió la parálisis cerebral al tiempo del parto.
Según el Centro Mandela, Eva debió y debe ser tratada por un equipo interdisciplinario sanitario ampliado a lo social y educativo, con asistencia ortopédica y exámenes oculares y auditivos, como también desde el punto de vista kinesiológico y fisioterapéutico. En realidad debió estar en un centro de fisioterapia para que la asistencia fuera integral.
«Eva debió gozar de una dieta alimenticia perfectamente planificada, acorde con el grado de su parálisis cerebral y lesiones acumuladas desde su nacimiento, en el que se destaca su dificultad para ingerir alimentos», remarcó el CENM.

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