Denuncian que Gendarmería no quiso ayudar al hombre baleado en la toma

Denuncian que Gendarmería no quiso ayudar al hombre baleado en la toma
Vecinos de la Villa 20 dicen que los gendarmes no lo asistieron, pese al pedido de ayuda; el joven murió en un colectivo

Cerca de las 2 de la mañana, un murmullo comenzó a circular en medio de las familias que pasaban la noche en el "cementerio de coches", el antiguo depósito de autos secuestrados por la Policía Federal que fue tomado y loteado por vecinos de la Villa 20 que reclaman soluciones habitacionales.

Los murmullos dieron lugar a algunos gritos y, de repente, todo pareció calmarse. Minutos más tarde comenzaría lo peor.

Pasadas las 2.30 se escucharon tres disparos y ninguna palabra. Un hombre le había pedido a otro que cambiara de lugar la fogata que había prendido, por temor a que se le incendiara la carpa en la cual se refugiaba. El hombre se negó a correr el fuego. Tras una discusión, uno fue en busca de un arma, aparentemente calibre 22, y regresó sólo para matar a su vecino por negarse a hacerle ese favor. Fueron tres tiros en el pecho.

Cuando comenzaron los disparos, muchas familias corrieron y se cubrieron en el suelo con lo que había a mano. En los alrededores de donde ocurrió el asesinato todavía hay decenas de familias con bebés.

El agresor huyó tras el crimen y el cuerpo de la víctima, identificada como Osvaldo Soto, quedó tendido sobre la tierra.

Un grupo de vecinos se acercó al hombre, que todavía respiraba, y lo llevó hasta la entrada del predio, sobre la calle Fernando de la Cruz, casi esquina Pola. En ese lugar estaba apostada la Gendarmería. Una mujer golpeó el vidrio de la camioneta verde en busca de ayuda, pero nadie contestó. Según el relato de los vecinos, fueron varios los gendarmes que desoyeron los pedidos de auxilio.

Minutos después, los mismos miembros de la toma hicieron frenar a la fuerza a un colectivo de la línea 150, que pasaba por ahí. El chofer abrió la puerta central de la unidad y allí, en el piso del ómnibus, tres jóvenes depositaron a Soto.

Dos cuadras separan el predio tomado de la salita de emergencia del barrio. Soto murió en el camino.

Ayer a la mañana ningún vecino se animaba a hablar sobre el agresor, que durante la madrugada regresó para amenazar a quienes quisieran hablar sobre lo sucedido. Lanzó tiros al aire y volvió a irse..

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