Denuncian falta de cloacas y suciedad

Los habitantes del barrio reclaman que se urbanice

Flora Huaman Ramos está destruida. "Si tan sólo no hubiese tenido que construir ese maldito pozo ciego en el patio de mi casa...", dice. A sus espaldas sólo le queda el recuerdo fotográfico de su hijo Gastón, el niño de 13 años que días atrás falleció en la villa Rodrigo Bueno tras caer cuatro metros en el hoyo y ahogarse. Bastaban algunos ladrillos para apuntalar la estructura, agrega la mujer entre lágrimas, "pero no nos dejan entrar materiales porque no quieren que vivamos dignamente".

La ambulancia no tuvo forma de acercarse a su casa porque el pasillo más ancho de la villa mide sólo un metro y medio. "Los médicos nos dijeron que nos esperaban en la canchita del barrio. Los únicos que entraron corriendo conmigo fueron unos bomberos que llevaban la camilla en la mano", cuenta Flora.

"Esto es un asco, pero ya estoy cansada de comprar guantes", dice Ángela Oviedo de rodillas al desagüe. Su mano derecha se sumerge una y otra vez en un líquido amarronado. Hay olor a podrido y la mujer está cara a cara con el pozo. Como la red cloacal es por ahora sólo un sueño, la señora limpia el fondo de su drenaje para evitar que se inunde el angosto pasillo por el que pasa.

Al menos en su caso, que vive en la manzana dos del barrio -hay cuatro en total-, tiene algo de agua. En la vivienda de Alejandro Aguilar, situada a metros del imponente Río de la Plata, en la última de las manzanas, las canillas apenas gotean. Una paradoja más que caracteriza a este barrio ubicado cerca de Puerto Madero.

"Si la urbanización llegara, cambiaría claramente la cosa. Podríamos vivir con dignidad", enfatiza Aguilar. La preocupación es evidente: su casa, en donde vive con su mujer y sus dos pequeñas hijas, linda con un arroyo totalmente contaminado. Hay peces muertos, agua estancada y parece un cementerio de electrodomésticos abandonados.

Al otro lado de "La Venecia", como los lugareños llaman al arroyo, hay otro foco de contaminación que rodea a la Rodrigo Bueno: al menos tres playas judiciales donde se abandonan autos secuestrados por la Policía Federal.

Las dos hijas de José Cabañas tienen plomo en sangre, según advirtieron médicos del hospital Argerich a sus tutores, y ese cementerio de vehículos sería la causa..

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