Denuncian que el chico baleado por Payela fue abandonado por el Estado

Denuncian que el chico baleado por Payela fue abandonado por el Estado
Belén Domínguez, la excuñada del chico que fue baleado en la cabeza por Rolando Gabriel Payela, denunció que el Estado abandonó a ese adolescente.
Ella tiene la guarda de Christian y denuncia que la Dirección de Niñez y Adolescencia (del Ministerio de Bienestar Social) no la ayuda económicamente y no le dan la atención médica que necesita.

Es un chico que sufrió un grave ataque (un tiro en la cabeza cuando tenía 14 años), que tiene problemas de salud, pero que no recibe atención.

Belén Domínguez -que vive en la calle Selva, en el barrio Santa María de La Pampa- relató que, entre otros problemas, el chico, Christian (17 años), tiene vómitos muy frecuentes, mareos, dolores de cabeza y problemas de la vista . “Le dijeron que podía ser por el disparo en la cabeza. Pero no le hicieron estudios ni nada. Ahora tiene turno con el neurólogo para el mes de noviembre”, dijo.

Domínguez es una excuñada de Christian, quien fue baleado por Rolando Gabriel Payela, quien adujo un supuesto robo en la esquina de Yatasto y Tartaglia, cuya madre no lo tiene consigo porque padece una enfermedad terminal. Según las pericias, el disparo fue a unos seis centímetros de la cabeza.

“Christian estaba en mi casa. Hacía dos meses que estaba. Llamé a Bienestar Social para preguntar por la asistente social, Agustina Berreta. Quedan en hacer la visita, pero no la hacen. Vuelvo a llamar. Después, con la acompañante de Christian, Alejandra, conseguimos la audiencia con la asistente”, explicó.

“Ya pasaron los dos meses. Me dieron esta nota y me dieron la guarda. Sin hacerme una visita, sin saber si yo tenía lugar, sin saber nada. Me la firmaron a la mañana, en un rato, y me dieron la guarda”, relato Belén Domínguez. Muestra un hoja con la fecha del 10 de junio pasado. “Antes él estaba en la calle, dando vueltas”, dijo.

“En ese momento les pregunté si me iban a ayudar porque no podemos solos. Mi marido tiene una pensión, hace un par de changas, pero en este momento está desocupado”, afirmó.

“El día que firmamos la guarda me dijo que me iban a ayudar. Y la acompañante, Alejandra, lo venía a buscar acá para llevarlo al sicólogo. Pero se relavaron las manos”, aseguró Belén Domínguez. “Pedí un cupo para él. Son 600 pesos por mes para que viva. Se tenía que vestir, bancar la casa donde comía”, explicó.

“Cuando llegó tenía una sola muda de ropa. Usa la ropa de mi marido y está usando actualmente las zapatillas de mi marido”, afirmó. “Les reclamé la ropa y me dijeron que cuando empezaron las clases, con los útiles se le hizo una compra de 1.000 pesos. No sé qué hizo con la ropa. Y él dijo que a la ropa la tuvo que vender para comer, porque andaba solo por ahí”, detalló.

“Me dijeron que en tres o cuatro días iban a venir a hacer la visita. Jamás la hicieron”, reveló Domínguez. “Él estaba con problemas de adicciones. Él iba al Centro de Día de la calle Errecalde. Dejó todo porque no tenía con qué ir”, afirmó.

También confió que “desde que está Christian acá noté que vomitaba muy seguido. Por ejemplo, íbamos en la moto y vomitaba. Se lo dije a la acompañante, que le sacara un turno y lo lleve al hospital. El día de la audiencia se lo dije a la asistente y me dijo: “Debe ser por el tiro que tiene en la cabeza”. Pero bueno, por suponer podemos suponer muchas cosas, ¡pero hay que confirmarlo!”, confió Domínguez.

Christian, además, dejó de tomar Risperidona, una medicación para relajarse y poder dormir (es una medicación utilizada para tratar problemas mentales). “No se la consiguieron todavía”, afirmó.

“Hoy estuve charlando con él. Si yo no tengo una ayuda de ellos, se me hace difícil. Me resulta imposible. Yo no les echo en cara un plato de comida. Pero no es un plato de comida, él no tiene nada. El otro día le compraron un pantalón, un buzo y una camisa. El buzo en la primer lavada le quedó de corpiño”, explicó Belén Domínguez. “Ni siquiera el cupo de 600 pesos le dieron”, dijo.

Christian tiene severos problemas. Se marea, le duele la cabeza y transpira por los ojos. Tiene problemas en la vista: le duele y su visión es reducida. La madre tiene cáncer y el padre está preso. Quiere seguir en el colegio: va a tercer año del secundario al colegio del barrio Santa María de La Pampa. “Quiero terminar, una porque me gusta. Y quiero terminar para ser chef”, dijo. Pide cuadernos y ropa. “Lo que quiero es que le den un cupo a ella, que la ayuden”, dice Christian. Está hablando de las chances de seguir en ese hogar.

Belén Domínguez tiene una hipótesis de lo que atraviesa el adolescente. “Creo que nadie lo ayuda porque quieren que cumpla 18 años y cuando eso pase nunca más lo van a ayudar en nada”, afirmó. “Él necesita ayuda. No solo lo económico, sino que necesita contención, un seguimiento”, remarcó. “Por el tema médico, tiene turno con Orona (el neurólogo que lo operó) para el mes de noviembre”, dijo Belén. Pone otro ejemplo: se le rompió el marco de los anteojos, pero no se los reconocen. Christian no puede ir al colegio porque tiene su visión muy reducida.

Hace unos días se lo planteó al exministro de Bienestar Social, Gustavo Fernández Mendía, quien pasó de recorrida. Le dio una carta. “No sé qué hizo con la carta”, dice Belén Domínguez. La casa está empapelada con los afiches del candidato de Compromiso Peronista, y allí se puede consultar el padrón y el lugar de votación.

“Les pido ayuda a Niñez y Adolescencia, que son quienes se tienen que hacer cargo de él. Ellos no me pueden largar todo el fardo a mí. Ni siquiera soy la madre. ¡Soy la excuñada!”, dice la mujer sin dejar de expresar el afecto y el cariño por Christian.

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