Demoliendo hoteles

Demoliendo hoteles

Por Pablo Salgado

Había que definir la desafectación de una casa para tirarla abajo, y terminaron demoliendo hoteles. Borrando obras antes de verlas materializadas. Trabajo, inversión, oferta turística, derechos laborales, círculo virtuoso. Todo esto genera un nuevo hotel, o la ampliación del ya existente. Pero no, todos eligieron el camino equivocado, embarraron y se embarraron, decidieron que la sospecha, la pelea irracional y la falta de visión arruinara todo.

El gremio de Camioneros seguramente volverá con el proyecto el año próximo, con una nueva conformación del Honorable Concejo Deliberante. Si, así se llama, todavía. Es muy probable que algunos votos, hoy por la negativa o la abstención, se transformen. Tarde o temprano, la autorización para desafectar el chalet de Santa Fe y Falucho llegará, pero el tiempo perdido y el desprestigio, no se recuperan tan rápido. Aunque la gente, el pueblo, tiene una asombrosa capacidad de perdón y olvido…

Lo que queda claro hoy, es que todos los actores, todos los protagonistas de esta historia, en algún momento no estuvieron a la altura de las circunstancias:

El gremio de Moyano tenía y tiene buenos argumentos para lograr el objetivo, pero se movió en algunos momentos como elefantes en un bazar. Acabada la paciencia, fueron desafiantes, confrontativos, calientes, desbordados, lanzando acusaciones generales cuando había que ir a fondo, con claridad, y aprovechar todas las herramientas. Planos, maquetas, obra, puestos de trabajo, cientos de millones de pesos de inversión, presentación del proyecto a los medios. Por ese camino había que ir, pero eligieron otro.

Vilma y sus acompañantes del video, primero, y el radicalismo todo, después, tienen muchas culpas que cargar y gruesos errores que asumir. Los dichos de la ex presidenta del concejo en el video son patéticos, irremontables, vergonzosos. Su liviandad verbal hacía sus propias correligionarias y correligionarios, su menosprecio de la tarea periodística, su respaldo a un hombre que dice que “las campañas salen plata”, su presencia en ese lugar, todo, la sumerge en un lodo del cual todavía no ha salido. Y su partido, asumiendo la misma actitud que le critica al gobierno nacional por ejemplo, en vez de separar y reconocer una actitud no apropiada, denuncia campañas desestabilizadoras tendientes a socavar intención de voto de la gran ganadora de las últimas elecciones. Soberbios y corporativos, no hacen autocrítica y solo atacan, ven fantasmas y defienden lo indefendible. Y por todo esto, Vilma y el radicalismo se llevaron puesto lo poco o mucho de honorabilidad que le podía quedar al concejo. Termina siendo risueño: Los escuchamos despotricar contra el gobierno por ejemplo, por los desmanejos del INDEC, la pérdida de confianza en los datos  y las modificaciones de los índices. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que el HCD recupere la credibilidad, el honor, el prestigio, que una concejal rifó, y un partido avaló, y terminó salpicando a todos?

Acción Marplatense acompañó el proyecto en la convulsionada sesión, pero no alcanzó. La historia tiene ocho años. ¿No estaban dadas las condiciones para aprobarlo antes de los últimos comicios, cuando el partido de Pulti tenía mayoría automática? ¿La presidencia de Coria, edil radical, en la comisión de obras, era la única traba para que prosperara? ¿O el partido de la ciudad podría haber hecho más?

El bloque de concejales del Frente para la Victoria siempre se mantuvo claro en su postura negativa, a cualquier pedido de desafectación. Sea el chalet de camioneros, o la autorización para las torres más caras en la costa. En el caso de esta propiedad, ¿Es definición concreta en defensa del patrimonio o pase de facturas político? “No lo votan porque nunca van a apoyar algo que tenga que ver con Moyano”,  dice Martín Sánchez, referente del gremio y el hombre que llevo en mano el proyecto por todos los bloques. Si fuera así, ¡Que oportunidad histórica se pierde el kirchnerismo local de apoyar una obra concreta que va a traer trabajo, más turismo para laburantes, actividad económica y acceso a una mejor calidad de vida de cientos de personas con trabajos directos e indirectos. Todas banderas típicas del peronismo, el mismo que dicen defender los Moyano, y los kirchneristas…

El Frente Renovador,  y en especial Cristian Azcona, fueron el foco de las agresiones en el deliberativo. Repudiable siempre la violencia. ¿Por qué contra Azcona? Promesas al por mayor de apoyo, y cambió de opinión a la hora de votar, explican la ferocidad de los empellones. ¿Cuál fue el motivo de ese cambio? Ahora, otros integrantes del bloque, compungidos, y retados desde Buenos Aires, se desviven llamando al gremio para garantizar futuros apoyos. Tarde. Tarde y triste…

Los defensores del patrimonio también tienen sus  aciertos y errores. Es siempre loable la permanente defensa de los típicos chalets marplatenses. Ahora, ¿Se han manejado igual en todos los casos? ¿Han abrazado a todos los inmuebles en riesgo? ¿O también aquí el apellido Moyano pesa? En los últimos años, sin un código actualizado, con multas económicas, que eran una invitación a construir pisos de más, con la excepción convertida en regla, estos ciudadanos han reclamado y luchado. Ya se perdieron casas muchísimo más importantes que el chalet de Santa Fe y Falucho. ¿Han convertido este caso en el último bastión? ¿Quieren que este chalet malherido sea el monumento viviente a la resistencia? ¿Cuántas casas caen y caerán mientras se aferran nostálgicos a esta última esperanza?

Pasando al Poder Ejecutivo, ¿La comuna hizo todo a su alcance para que este proyecto prosperara? ¿Por qué se perdió tanto tiempo? Una actitud más activa de Pulti, una reunión pública, una presentación de la monumental obra, ¿No hubieran ayudado a mejorar la cara de la propuesta?

Todos cometieron errores. No estuvieron a la altura. Oficialismo, oposición, el mismo gremio, los defensores del patrimonio, los partidos políticos. Todos.

No solo terminaron demoliendo hoteles antes de verlos construidos. Demolieron posibilidades concretas de legislar sobre acciones reales que involucran a la gente. Al ciudadano. Dinamitaron puentes de confianza con los que necesitan un trabajo, una esperanza. Así como algunos usan a los jubilados en sus disputas políticas, vaciando y fundiendo clínicas, y tirando la culpa en el otro, así como algunos hacen política con los muertos de una ruta y con los baches, los políticos marplatenses jugaron con un proyecto, y con el albañil, la camarera, la mucama, el sereno, y todos aquellos que directa e indirectamente se iban a ver beneficiados por la obra.

Si hoy, un marplatense o un batanense, pasan por el concejo, entran, los ven ahí reunidos, y se les ríen en la cara, y les dicen que no les creen  una palabra, los ediles no pueden hacer nada. Y de todo esto, los únicos culpables son ustedes, señoras y señores concejales.

Comentá la nota