Delicada situación del sistema de salud pública en el interior

Delicada situación del sistema de salud pública en el interior
En Ancasti, se llegó al extremo de que los empleados del hospital venden empanadas para pagar el combustible de la ambulancia.
La ministra de Salud de la provincia se incomodó la semana pasada cuando un cronista le preguntó por la regularización del pago de las guardias para el interior de la provincia. "Ése es el latiguillo de la prensa", contestó molesta por la consulta. "Ya molesta que se tome esto como crítica a una gestión. Les corresponde a ustedes (los periodistas) investigar lo que pasa y que no es así. En algunos lugares ya se han pagado las guardias de febrero", explicó la ministra Noemí Villagra.

Sin embargo, la situación parece mucho más lejana, distante y diferente de lo que plantea la funcionaria.

En la ciudad de Santa María, el hospital de la cabecera departamental realizó dos días de protesta y suspendió la atención a los pacientes porque los médicos que tienen sus sueldos "armados" con el pago de las guardias no cobraban las coberturas hechas en noviembre.

Acerca de la situación habló la fisioterapeuta María Dolores Salado Tapia, del Hospital Zonal santamariano, quien confirmó esta situación.

"Todos dicen que está normalizada la situación y la situación es otra. Por ejemplo, la fisioterapeuta está trabajando desde agosto sin cobrar. En virtud de esto, se decidieron medidas de acción directa en el hospital. No se atendió al público, porque el pueblo está fastidiado con nosotros, y entonces salimos frente al hospital a manifestarnos para que el pueblo se entere, porque de alguna forma nos tienen que entender y atender", describió la trabajadora en diálogo con Radio Ancasti.

Además de remarcar que en la provisión de insumos están muy atrasados y que en algunos servicios se debe poner "plata de nuestro bolsillo para atender a la gente, sobre todo porque vienen pacientes de muy escasos recursos", Salado Tapia se refirió a una situación llamativa. El pasado 14 de marzo, la ministra Noemí Villagra concurrió al hospital de la cabecera departamental y recibió pacientes oncológicos (ésa es su especialidad), pero no atendió los reclamos de los trabajadores ni les concedió una audiencia.

Los médicos quedaron en un compás de espera hasta el próximo miércoles, cuando definirán las acciones a seguir. Asimismo, Salado Tapia destacó que ahora cuentan con el aval de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA, de Leonardo Burgos) y no de ASPROSCA.

Empanadas para el combustible

Un vecino de la localidad de Ancasti se presentó en la redacción de este diario para informar de una situación bastante complicada para la atención y el traslado de pacientes desde el departamento hacia otros centros de atención médica.

Según contó el hombre, los propios trabajadores del hospital, que actualmente está conducido por Sergio Atala, tienen que hacer "rifas, beneficios y hasta vender empanadas para comprar el combustible de la ambulancia". Además, remarcó que no se cuenta con un bioquímico para los análisis requeridos por los médicos y que también hay una gran carencia de medicamentos.

"La gente se tiene que ir sí o sí a otro pueblo, porque no la pueden atender en Ancasti", cerró su panorama el vecino.

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