La decisión del Papa Benedicto, con el reconocimiento del Presbiterado local

La decisión del Papa Benedicto, con el reconocimiento del Presbiterado local
El padre Horacio Da Silva aseguró que fue una sorpresa, pero las crisis que azotan a la fe requieren de un Sumo Pontífice con una salud más fuerte.
El mundo se conmocionó ayer cuando el Sumo Pontífice, el Papa Benedicto XVI, anunció que el próximo jueves 28 abdicará su cargo, por lo que durante lo que se prevé un corto período de tiempo, habrá una "sede vacante", por lo que deberá ser convocado el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Más allá de las repercusiones mediáticas a escala mundial (ver diario Crónica), los representantes y referentes católicos reaccionaron con tranquilidad, reconociendo que se trataba de un gesto de humildad y de grandeza, tal como lo clasificó el cura párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de María de Paso de la Patria, Horacio Da Silva.

Desde la visión que el Padre brindó a EL LIBERTADOR, la humildad de la decisión que tomó el Sumo Pontífice radica en el hecho de "haber asumido las limitaciones que el cuerpo va presentando, en saber reconocer que el cuerpo dice no".

El actual Papa asumió a los 78 años, convirtiéndose entonces en el Papa de más edad en ser elegido en casi 300 años, pero, aún así, la decisión comunicada impactó sorpresivamente en los curas y obispos del mundo entero. En este sentido, el párroco aseguró que "no había indicios ni sospechas de que el Papa, pese a su edad, dejará el cargo", a lo que agregó que "más allá de que se lo veía muy cansado, no se creía que fuera a renunciar porque Juan Pablo II, quien fue el que lo preparó, repetía que si Jesús no abandonó la cruz, el no dejaría el pontificado".

Pese a que desde la Iglesia Católica se tiene la firmeza de que un Papa no abdicará, Da Silva destacó que en la realidad actual hay que afrontar interminables crisis de toda índole, ya que aseguró que "hay una crisis mundial de la fe, de las políticas, y un Papa tiene que estar a las alturas de los tiempos, viajar, concurrir a los lugares, como será la Jornada Mundial de los Jóvenes que se realizará en Río de Janeiro, en donde la juventud espera y reclama la presencia del Papa, pero era difícil concretar su viaje, según lo que se preveía".

FE AMERICANA

La crisis de la fe en Europa surgen en un contexto en el que las políticas y la economía están débiles, lo que trasciende al ámbito social repercutiendo en las creencias religiosas, por lo que se forma una fe diferente a la de Latinoamérica, que según lo que explicó el Padre Da Silva, "es una fe más pura, más virgen, más ferviente que la europea, por lo que es factible que cardenales latinoamericanos sean papables".

El Padre, sin embargo, aseguró que la elección quedará en manos del Espíritu Santo, representado en los cardenales que serán convocados para el Cónclave que tendrá lugar en marzo para elegir al sucesor de Benedicto XVI. En este sentido, desde Argentina hay dos cardenales factibles de ser papables, como Leonardo Sandri y el arzobispo Jorge Bergoglio. La dificultad con el último radica en la edad, factor que para Da Silva será determinante en la próxima elección, en base al caso de Joseph Ratzinger.

"Juan Pablo II afirmaba que el continente de la esperanza era América, y en el último tiempo, desde esta parte del mundo, se enviaron sacerdotes hacia Europa, pero es el Espíritu Santo el que tiene que soplar para que haya un Papa latinoamericano", manifestó el párroco correntino.

Mientras tanto, llamó a curas y referentes de la fe cristiana a rezar, a transmitir tranquilidad a los creyentes y a asegurar que "no hay peligro de nada, aunque la noticia causó una sorpresa, pero creo que esta decisión no afectará la fe ni creencias de los católicos", indicó Da Silva. Asimismo, desde su cargo, llamó a los creyentes para rezar y confiar en el Espíritu Santo, para que elija un "Papá de los tiempos e intelectual, como lo es Benedicto XVI, en una realidad en la que el católico no lee nada más que banalidades", recordó el sacerdote. Es por ello que también uno de los cardenales que resulten elegibles podría formar parte del círculo íntimo del Sumo Pontífice, "como fue el caso de Benedicto, que resultó elegido por el trabajo fuerte que realizó junto a Juan Pablo", recordó el sacerdote.

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