Debilitado, Obama apuesta a una agenda común con los republicanos

Debilitado, Obama apuesta a una agenda común con los republicanos

En su primera reunión con los líderes opositores tras la debacle electoral, prometió buscar acuerdos y no juzgar las propuestas según criterios partidarios

Se vieron por primera vez las caras después del nuevo mapa político, concretado en las elecciones del martes pasado. El presidente Barack Obama almorzó ayer con los líderes republicanos que le arrebataron el control del Congreso y pidió un "compromiso" para trabajar por una agenda común "en beneficio" de la sociedad.

"Todos nosotros tenemos la responsabilidad de trabajar juntos, y yo más que nadie", dijo el presidente al dar la bienvenida. "No juzgaré las ideas por su origen demócrata o republicano, las juzgaré en función de su eficacia", agregó Obama, y señaló que tiene la intención de buscar acuerdos con el Congreso sobre el virus del ébola y la lucha contra el grupo extremista Estado Islámico (EI) en Siria e Irak. También enumeró temas como infraestructura, reformas impositivas y educación.

Fue un momento difícil para el anfitrión, que acaba de sufrir su peor derrota electoral. Sentados alrededor de una larga mesa de almuerzo en la Casa Blanca, el presidente intentó trazar una agenda común para los meses por venir. Tuvo a su cargo las palabras de bienvenida y los invitados republicanos optaron por no hacer declaraciones en la Casa Blanca.

Las horas previas al encuentro presagiaban dificultades. "Yo les diría a los demócratas que tomen más contacto con los problemas reales de la sociedad", había dicho el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, poco antes de encontrarse con Obama. Anticipó, además, que "lo más seguro es que el año próximo se termine con el Obamacare", tal el nombre con el que se conoce a la reforma de salud con la que el presidente hizo bandera y que ahora corre riesgo de fenecer.

Al ofrecerles un menú de pescado, ensalada y helado de vainilla, Obama llamó a "dejar de lado el partidismo y la politiquería" y trabajar por "las buenas ideas" para transitar los difíciles dos años en que no tendrá control sobre el Congreso y dependerá de los republicanos.

Del encuentro participó también Mith McConnell, el republicano que lidera el bloque partidario en el Senado y que, a partir de enero, se convertirá en uno de los hombres más poderosos al asumir el liderazgo de la Cámara alta.

A diferencia de Boehner, McConnell exhibió un perfil más conciliador después de las elecciones que le dieron el triunfo, aunque desde la posición de liderazgo que ahora asume. "Lo que vimos en la Casa Blanca fue sólo el primer capítulo de una historia que aún tiene que desarrollarse", advirtió John Gerner, de la Universidad Rice, en diálogo con LA NACION.

El encuentro tuvo un criterio de oportunidad. No sólo estaba Obama interesado en ratificar su condición dialoguista desde el liderazgo de la presidencia, sino que no había más chance para dilatarlo. Este fin de semana, comienza una gira por Asia que busca reforzar lazos con esa región y que lo obligará a mostrarse frente a sus principales acreedores -los líderes chinos- desde una posición de incomodidad ante la merma que le significaron las elecciones.

Paradójicamente, mostrar un perfil de frente común con los victoriosos líderes de la oposición se convirtió en un recurso para sumar algo de fortaleza en la difícil relación con Pekín, según interpretaron fuentes de la diplomacia norteamericana en diálogo con LA NACION.

Obama llegó al encuentro con los republicanos con un nuevo y significativo descenso en la tasa de desempleo, que una vez más ratificó la tibia pero constante recuperación que experimenta la economía. Un dato que, sin embargo, no fue apreciado por la sociedad, que con su voto rechazó implícitamente su gestión en la materia. La marcha de la economía figuraba entre las cuestiones de menor aceptación en los sondeos previos a las elecciones.

La tasa de desempleo cayó ayer a 5,8%, un nivel que no se registraba desde julio de 2008. "El dato revela que la economía marcha hacia su mejor año de recuperación del trabajo, con una velocidad no vista en los últimos 30 años", destacó Jason Furman, jefe de asesores económicos del presidente.

Los demócratas no entienden por qué la mejora económica no es percibida por la sociedad. Los republicanos insisten en que la baja de la tasa de desocupación se debe, en buena parte, al gran número de norteamericanos que, cansados de no encontrar trabajo, dejaron de buscarlo en el mercado formal.

La reunión en la Casa Blanca había sido precedida por una fuerte retórica combativa. "Tarde o temprano, Obama se quemará solo", dijo Boehner, en un nuevo llamado a repeler la reforma del sistema de salud, para la que dictó sentencia de defunción en no más de un año.

Inflado por el viento de la victoria, el líder republicano de la Cámara baja previno a Obama contra el uso de decretos ejecutivos para atenuar la dificultad de los millones de inmigrantes en situación irregular, a quienes prometió, en vano, una reforma legal que incluyera una puerta a la ciudadanía.

Boehner tiene hoy una posición de fuerza de lujo: detenta la mayoría parlamentaria más fuerte que se haya visto en más de medio siglo. "Si el presidente insiste en no entender el mensaje de las elecciones, se quemará como quien juega con fósforos", advirtió.

BARACK OBAMA

Presidente norteamericano

"Todos tenemos la responsabilidad de trabajar juntos, y yo más que nadie (...) No juzgaré las ideas por su origen demócrata o republicano".

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