Shockeados todavía por la trágica muerte Lech Kaczynski, los ciudadanos de Polonia marchan para protestar por el sitio elegido como última morada, la catedral de Wawel, donde reposan reyes y próceres. Choques entre conservadores y progresistas.
Los detractores del conservador Lech Kaczynski, fundamentalmente jóvenes, se congregaron frente a la sede de la curia cracoviana para impedir que Wawel se convierta en la sede de la tumba del jefe del Estado.
A los pocos minutos, varios centenares de partidarios de Kaczynski se reunieron en la misma calle con pancartas en las que se leía "Gracias, cardenal", en referencia al cardenal de Cracovia Stanislaw Dziwisz, quien autorizó el entierro en Wawel.
"Déjenlo que descanse en paz", decía un grupo de ancianos que portaban retratos de Kaczynski.
La policía se mantuvo en todo momento entre los dos grupos, mientras los ciudadanos a favor de Lech Kaczynski entonaban el himno polaco y agitaban sus banderas nacionales y, desde el otro lado, se lanzaban gritos contra el cardenal y contra el partido conservador.
Los contrarios a enterrar a los Kaczynski en Wawel esgrimen que se trata de uno de los lugares más simbólicos de Polonia, donde descansan reyes polacos, entre ellos Jak Sobieski III, el monarca que frenó el avance turco en Europa y liberó a Viena de la amenaza musulmana a finales del siglo XVII.
"La muerte trágica no convierte al hombre en héroe", explicó la estudiante Magda Zapatka, a las puertas de la curia de Cracovia.
Pero no sólo ciudadanos anónimos se oponen a esta decisión, también intelectuales del rango del realizador cinematográfico Andzrej Wajda consideran un despropósito que el presidente polaco, fallecido el sábado en accidente aéreo, sea elevado prácticamente al rango de héroe nacional al recibir sepultura en el mausoleo más importante del país.
"Lech Kaczynski era un hombre bueno y modesto", escribe Wajda en una carta abierta hecha pública ayer para explicar que el lugar elegido para su último reposo resulta exagerado y advierte de que esa "desafortunada" decisión carece de justificación alguna y puede conducir a protestas y a una división del país.
Ayer un grupo de 400 personas ya se manifestó en Cracovia contra la decisión eclesiástica, mientras que hoy el número de esos detractores aumentaba hasta 800 y, además, las protestas se extendían a otras ciudades del país, reflejando el debate nacional que existe en Polonia sobre la ubicación de la tumba de Lech Kaczynski.
El entierro del matrimonio Kaczynski está previsto para el próximo domingo y contará con la presencia de importantes líderes mundiales, entre ellos el presidente estadounidense, Barack Obama.
Lech Kaczynski, jefe de Estado de Polonia desde 2005, contaba con numerosos detractores en el país centroeuropeo, donde muchos ciudadanos criticaban su euroescepticismo, sus posturas a veces homófobicas y lo que consideraban un excesivo nacionalismo, posiciones que también le granjearon los reproches de Bruselas.
Los líderes mundiales participarán de las exequias
E os principales líderes mundiales, entre ellos el presidente de EEUU, Barack Obama, y el de Rusia, Dmitri Medvédev, asistirán el domingo en Cracovia al entierro del jefe de Estado polaco, Lech Kaczynski, y su esposa, María, confirmó el portavoz del Ministerio de Exteriores polaco, Piotr Paszkowski. Paszkowski añadió que no se espera representación extranjera en el acto de homenaje a las 96 víctimas de la tragedia aérea de Smolensk que tendrá lugar un día antes en Varsovia.
Otros líderes mundiales que han confirmado su presencia en los funerales del matrimonio Kaczynski son la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el jefe del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero.
Antes, el alcalde de Cracovia, Jacek Majchrowski, aseguró que su ciudad está preparada para recibir a los jefes de Estado y de Gobierno que asistan a la ceremonia.
Lech Kaczynski y su esposa serán enterrados en el histórico castillo de Wawel, donde reposan los restos de una veintena de monarcas polacos, entre ellos Jan Sobieski III, el rey que frenó en Viena el avance turco sobre Europa en 1683, y otros grandes personajes fundamentales en la historia de Polonia.
La decisión de que los restos del presidente y de su esposa descansen en este emplazamiento no está libre de polémica, y anoche centenares de ciudadanos protestaron contra esa decisión.
"Queremos un referéndum para decidir si el presidente Kaczynski debe ser enterrado en este lugar", pidieron los cracovianos concentrados en las cercanías del castillo, fundamentalmente jóvenes, que portaban pancartas contra la decisión.
Para algunos ciudadanos, Kaczynski, no reúne las cualidades para descansar en un lugar que es sagrado para el pueblo polaco.



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