Datos de la crisis textil que se prolonga

Datos de la crisis textil que se prolonga

Un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina describe la situación del sector textil a nivel nacional.

Autor: Nicolás Grande

Un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) expone la situación del sector textil a nivel nacional hasta mayo de este año. A través de una serie de variables –crecimiento, tarifas, importaciones, entre otros puntos- el estudio refleja en números las condiciones de un rubro que se mantiene en estado crítico. 

Previo a introducirse en el contexto específico, se describe que “producto de su historia, la industria textil nacional se encuentra hoy en día al servicio de grandes marcas, y atomizada en unidades productivas más bien pequeñas”. Dichas firmas, en su mayoría multinacionales, “optan como estrategia recurrir a producción extranjera para obtener productos más baratos y así poder obtener grandes ganancias en el mercado local”.

Según el trabajo citado, las pymes textiles resolvieron afrontar el cambio de situación económica definido a partir de diciembre de 2015 mediante el sostenimiento de la actividad productiva, algo que no tardó en general un stock en grandes cantidades acumulado que con el correr del año pasado terminó por derivar en una merma productiva, con suspensiones y reducciones de personal.

EL PANORAMA

Al tratarse de una industria dependiente del poder adquisitivo local, la retracción del mercado interno afectó negativamente los niveles de ventas, situación que estuvo acompañada por una suba en los costos de producción, vía tarifazos. En ese marco, “las condiciones para el desarrollo de la industria textil se han vuelto poco viables durante la actual gestión”.

La cadena productiva textil abarca la preparación de hilaturas de fibras textiles, la elaboración de cuerdas, cordeles bramantes y redes, fabricación de materiales textiles que sean prendas, alfombras y tapices, artículos de punto. A su vez, las confecciones engloban la fabricación de prendas de vestir de piel o no y su teñido.

El estudio pone en evidencia que estos dos sectores de un mismo rubro “tuvieron una tasa de crecimiento por debajo del promedio de la economía evidenciando que no fue un buen año para los textiles”, en referencia a 2016.

En cuanto a la variación en términos de producción física, “toda la producción de la economía se retrajo un 2,37 por ciento, pero este proceso se acentúa cuando hacemos foco en la rama textil”. Así, “la producción física de los productos textiles se redujo un 7,10 por ciento mientras que las confecciones de prenda de vestir tuvieron una caída bastante más pronunciada, del 11,77 por ciento”.

El informe de CEPA también marca para el sector textil un incremento de precios de sus productos bastante inferior al promedio económico registrado el año pasado, consecuencia de la inflación. 

En otro punto, se destaca una disminución de los empleos. Se habla de una reducción del personal del sector de prendas de confección de un 3,39 por ciento, mientras que en productos textiles esa merma fue del 1,48 por ciento. De todos modos, se aclara que “dado los altos niveles de informalidad con los que trabaja este sector y que el dato analizado solo contempla trabajadores formales sería importante la comparación con otras fuentes”.

Se agrega, según datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), que la expulsión de trabajadores se concentró principalmente en grandes empresas. En tal sentido, CEPA advierte que “las empresas del segmento pequeño, con menos de 100 trabajadores, han despedido a 0,38 por ciento de su plantilla durante el año 2016”, mientras que “las empresas que detentan más de 2.500 trabajadores han reducido sus planteles laborales desde diciembre de manera ininterrumpida, con caída del 3,92 entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016”.

Vinculado a lo anterior, a partir de diciembre de 2015 se calculan que fueron 11.820 los trabajadores suspendidos: “Esta nueva realidad pone en tensión sobre el análisis que venimos realizando dado que, si bien todavía conservan su fuente de trabajo, muchos trabajadores debieron afrontar suspensiones o recortes de horas que terminó afectando sus estabilidad laboral”.

Aquellos trabajadores que todavía conservan sus puestos deben hacerlo en peores condiciones, principalmente salariales. El estudio indica que “el salario promedio se redujo un 10,59 por ciento, tres puntos más que el promedio de la economía”. Por eso se plantea que “si bien muchos trabajadores de esta industria lograron conservar sus empleos, en comparación con otros sectores, los mismos lo hicieron a costa de ver reducida notablemente su capacidad de compra medida según inflación”.

CAUSAS

La principal razón del actual estado de cosas se vincula con la contracción del mercado interno: “El impacto de la devaluación en diciembre de 2015 generó una merma muy importante en los ingresos de los asalariados. En ese sentido, es interesante destacar que el salario fue el que más impacto recibió por el aumento de alimentos y los productos de primera necesidad”.

El trabajo dedica un apartado al tema tarifas. En cuanto al servicio de energía eléctrica expone un incremento superior al 100 por ciento en el transcurso de 13 meses. Esa suba fue inversamente proporcional a la actividad productiva de las textiles: “A medida que los costos de producción aumentan el consumo eléctrico se desploma, una relación inversa entre los aumentos en los costos debido a los incrementos en las tarifas y los niveles de actividad medidos a través del consumo eléctrico”.

Se pone como ejemplo la situación de una textil ubicada en el sur bonaerense, dedicada a la producción de tejidos de punto, tintorería, confección y bordados e indumentarias. En abril de 2015 pagaba el servicio 77.308 pesos, monto que en un año trepó a 256.568 pesos.

Por último, en el rubro importaciones CEPA resalta que durante el primer trimestre del corriente año se registró un 37,9 por ciento más que el mismo período de 2016. Sin embargo, “cuando al comparación se hace entre 2015 y el 2017, el crecimiento alcanzó el 49 por ciento”.

37,9

El porcentaje de crecimiento que tuvieron las importaciones textiles durante el primer trimestre del año en comparación al mismo período de 2016, según el informe de CEPA.

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