Otro de los sillones del eventual gabinete de Daniel Scioli se ocupó anoche. Oscar Cuartango será el ministro de Trabajo si el Frente Para la Victoria logra imponerse el domingo.
El hasta hoy titular de la cartera laboral bonaerense viene en línea con el Ejecutivo Nacional en cuanto a “sincronización”, vislumbra tracción fluida con el futuro ministerio de Economía de Silvana Batakis y tiene marcada aceptación en el fragmentado escenario sindical. Entre las premisas fundamentales delizan que tomarán por las “astas” la cuestión del impuesto al sueldo. A lo ya explicitado por Batakis a Bae Negocios sobre modificaciones mediante ley, fuentes del sciolismo acotaron que “habrá sorpresas” antes de la cirugía que tratará el Congreso.
Los mismos voceros resaltaron que, “sin lugar a casualidades” las medidas que ya elabora el equipo de Cuartango para crecer sobre las bases de 2003 a la fecha, encuentra en la ministra de Economía bonaerense “a una aguerrida intérprete de los datos duros y la administración de recursos a los principios de la política social peronista”. La realzan sin pudor a reiteraciones.
Cuartango vivió las últimas jornadas con la ansiedad de un estudiante de derecho o, ya en carne propia, como cuando juega Estudiantes de La Plata. En la víspera otros integrantes del equipo de Scioli le habían pronosticado “buen tiempo para el gran día”. El ministro bonaerense considera que el desafío será la coronación de su trayectoria profesional. En el gobierno provincial recordaron la foto “premonitoria” del último Consejo Nacional del Salario lo mostró en el estrado, no solo por su rol de titular del Consejo Federal de Trabajo. Esa noche se acercó a la presidenta Cristina Fernández y le expresó “su agradecimiento por haber honrado los postulados indeclinables del peronismo respecto de los trabajadores”.
Así como Scioli pasó a ser “Daniel” para dirigentes sindicales que meses atrás lo observaban con reserva, las referencias a Cuartango se incrementaron sobre su apodo, “Cacho”. A los 70 años el ministro bonaerense conoce por recorrido, observación y experiencia la nunca codificada disciplina de navegar hacia puerto seguro en las aguas sindicales. Incluso ante quienes le “imputan” el ejercicio de la conciliación obligatoria con cierta premura, Cuartango se enorgullece de promover acuerdos y diálogos en el marco de la legislación, incluso cuando las partes en conflicto, empresarios y gremios declaman que están en contra y al mismo tiempo piden con urgencia tal dictado.
Respeto al modelo sindical tradicional, gestión a tiempo completo e identificación con el derrotero de Scioli para llegar a este momento de definición son otros elementos. Y una postdata no menor, su llegada al Papa Francisco, en virtud de uno de sus incondicionales, el profesor Aldo Carreras, con quien germinó semilla peronista en grupos de trabajo político con ímpetu juvenil, para citar algunos, “Descartes” (fundado por Cuartango) y el “Lema”, más que un primo hermano del primero. Organizaciones que desde hace años trabajan por una eventual gestión bajo la premisa de “seguir creciendo desde lo construido”.



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