Desde que se conformaron en febrero, iniciaron una campaña de evaluación en terreno y así determinaron la zona dónde trabajar. La próxima construcción será en noviembre donde levantarán 30 unidades.
TECHO es una entidad que tiene sedes en toda Latinoamérica y el Caribe. Construyen casillas de emergencia prefabricadas en asentamientos con falta habitacional.
El grupo Corrientes-Chaco empezó a formarse en diciembre del año pasado, “pero la sede formalmente existe en Corrientes y se comparte también con Chaco desde febrero”, dijo a época uno de los más de 50 voluntarios que conforman el equipo, Juan Ignacio Cortinas.
“El año pasado nos comenzamos a mover con un grupo de chicos de acá y también de Resistencia, junto a personas de la ONG de Capital Federal para poder lograr el compromiso de las empresas que es lo que primero se necesita para poder tener fondos”, relató el joven.
Este medio recorrió la zona donde las 21 familias alcanzaron una mejor calidad de vida gracias a la ayuda que se realiza en base a sacrificio, afecto y con un solo fin: sumar un granito de arena por los que más lo necesitan.
Maia Piriz también es voluntaria. Vive en Resistencia y todos los sábados, al igual que el resto de los chicos se acerca hasta La Tosquera a conocer la realidad de quienes allí habitan. Porque además de haberles construido un espacio un tanto más digno donde dormir, ellos apuntan a compartir experiencias y ayudarlos a sentirse útiles.
“Siempre quise hacer algo por las personas, pensaba qué podía hacer y fue así que conocí TECHO, a través de las publicidades y redes sociales. Un día mandé un mail y desde ese día que vinieron a Corrientes no pude dejar el grupo”, contó Maia quien divide sus horas como licenciada en periodismo y la ayuda social.
Cada voluntario destina el tiempo que puede al acompañamiento de la organización. Juani, como todos los llaman, agregó además que “principalmente lo que busca TECHO es crear vínculos y de esa manera se rompe un gran paradigma en el que muchas veces se piensa que éstas personas que viven en las villas o asentamientos están así porque quieren. Y eso no es así porque mucha de la gente que conocimos son personas trabajadoras, que incluso colaboraron con nosotros en la construcción”, dijo.
Acentúo también que el trabajo que realizan “no sólo viene a solucionar el problema habitacional sino a darle oportunidades a estas familias para mejorar y salir adelante, es como darle un empujón para salir del estancamiento”.
Juani es abogado y con entusiasmo contó cómo cada una de las historias que conoció le tocó el corazón. “Si bien recién se construyeron 21 casas, cada relación con las familias es un aprendizaje. Existe mucho respeto y nunca tuvimos ningún tipo de problemas con nadie. Desde que llegamos sólo recibimos buen trato en el lugar, en medio de las múltiples necesidades con las que viven y siempre nos cuentan que se sienten olvidados”.
Según contaron, el trabajo por ahora sólo se concreta en La Tosquera pero también tienen pensado que pueda extenderse a algún barrio de la vecina provincia tras el puente. “La necesidad en Chaco es mucho más grande, tenemos datos de que en Resistencia hay 270 pequeños asentamientos mientras que en Corrientes hay alrededor de 30. Ocurre que en la primera aún no podemos encontrar la colaboración de empresas y entidades que nos ayuden con los materiales para la construcción, estamos trabajando en eso”, dijo Juani.
Proyecciones
Los voluntarios contaron que la próxima construcción será en noviembre y consistirá en el levantamiento de 30 casas. “Será una construcción masiva, que se realizará por primera vez en Corrientes”, indicaron. Será también en La Tosquera.
Para ello ya están abocados a la búsqueda de todas aquellas personas que quieran participar y colaborar. “Todos aquellos que quieran sumarse de una u otra forma están invitados. En la primera construcción que realizamos. En junio fueron cerca de 150 los voluntarios que participaron”, agregó Juani.
Un TECHO para mí País se define como “intervención social” y consiste en tres etapas. La primera consta en un modelo de construcción de viviendas de emergencia, como solución rápida y concreta a un problema real y urgente. Posteriormente, la fase de habitación social reside en congregar a los voluntarios y vecinos en mesas de trabajo en busca de soluciones a los problemas del barrio, con la aplicación de diversos planes de capacitación en oficios, salud, educación y microcréditos, entre otros. La etapa final persigue una comunidad sustentable, esto es, que el barrio se organice en un grupo de vecinos unidos y comprometidos con mejorar sus condiciones de vida.
Características de la vivienda
Cada vivienda es un módulo de madera de seis por tres metros cuadrados, formado por dos paneles de piso, seis paneles laterales, una puerta, dos ventanas, vigas de madera y techo de chapa de zinc. Además, cada casa se encuentra suspendida sobre 15 pilotes que la aíslan y protegen de la humedad.
“No tiene baño, ni agua, ni divisiones, pero si uno se pone a contrastarla o relacionar la manera en cómo se vive en estos sectores de la ciudad donde hay personas que nos cuentan que jamás sintieron pisar en madera ya que están acostumbrados a la tierra, el cambio es importante”, explicó Juani.
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