Por: Alejandro Borensztein.A lo lejos en el horizonte, se ve venir una gran tropilla de turros, enmarcados por una densa y ocre polvareda que se levanta tras ellos, como símbolo de un inconfundible vendaval de hijaputeces. Son los malos por venir. Aquellos que llegarán para reemplazar a esta maldad del presente, que habita en la plenitud de su ocaso".
Entre las jerarquías de la institución, se comentaban los últimos logros del JEDES K (Jefe de Encarajinamiento del kirchnerismo) y también los de los distintos JEDES opositores.
¿Se le puede pedir algo más al JEDES K? ¿Se le puede hacer decir y hacer a los Kirchner, más locuras que las dichas y hechas en este último tiempo? ¿Vale la pena destrozarlos aún más, o los dejamos agonizar mientras nos vamos infiltrando en los futuros gobernantes que vendrán? Hay cierto consenso en que deberíamos ir dando por concluida la faena con el kirchnerismo y acelerar la incorporación de malos en la oposición para garantizar la continuidad de las guachadas. Tenemos JEDES asignados en todas las fuerzas opositoras con posibilidades de ganar una próxima elección y ya lo estamos demostrando. El Club de los Malos suele diversificar sus inversiones para no correr riesgos. Si dejamos de ganar por un lado, empezaremos a ganar por el otro. Pero ganar, vamos a ganar siempre.
Sin embargo, hay que reconocer, que seguimos operando sobre el gobierno, no porque creamos que haya que destruirlos definitivamente, sino porque en el fondo, somos golosos. Amamos lo que hacemos y no podemos parar de disfrutar. De otra manera no se explicaría que le hayamos hecho decir a Néstor Kirchner que va a ser gobierno hasta el 2020. El texto original que teníamos previsto para esta oportunidad, decía "Gobernaremos hasta el 2030". Pero era demasiado. Hasta el 2020, como burrada, no estuvo nada mal. Sobre todo porque le hicimos agregar la frase " . con toda la fuerza y con todas las ganas", con lo que conseguimos transformar un discurso político en algo bastante parecido a las arengas que, en los desfiles de moda, suele hacer Roberto Giordano.
En los sectores opositores, los operativos también han sido muy exitosos. Que la oposición, luego de haber acusado al oficialismo por haberse retirado y quebrar el quórum en la sesión que designaba comisiones, haya hecho lo mismo que ellos criticaron, sólo un par de semana después, es una clara demostración de fuerza del CDLM. Nuestro poderío ya había quedado en evidencia cuando logramos que los principales senadores de la oposición, trataran a Marcó del Pont como si fuera Robledo Puch. Triple mérito del Club de los Malos: Primero, conseguir que maltraten a una economista prestigiosa cuestionada por una simple diferencia técnica. Segundo, desnudar la evidente mala educación de algunos legisladores. Y tercero, dejar en evidencia que se le animan a esta mujer, pero arrugan a la hora de encarar, por ejemplo, a Luis D'Elía (principal referente kirchnerista), luego de su abrazo con un iraní acusado de terrorismo.
Hay 72 senadores y podemos inclinar la balanza para un lado o para el otro con sólo operar sobre uno o dos de ellos. Es muy fácil. Siempre hay algún necesitado que debe un par de meses de alquiler.
Con la ayuda de la senadora Latorre, ya reclutada en su momento cuando la hicimos traicionar a su compañero de bloque Carlos Reutemann, y de otro baluarte histórico de nuestra organización como Carlos Menem, ya contamos con algunas piezas claves para este maravilloso emputecimiento legislativo que continuará, si Dios quiere, durante todo el año.
Para complicar aún más las cosas, empujamos a Lilita Carrió a organizar una guerra santa contra el kirchnerismo. Por ahora es una cruzada que se parece mucho más a la Armada Brancaleone que a otra cosa, pero de a poco irá creciendo.
A Macri lo tenemos en un gomón, recorriendo el arroyo Maldonado y tratando de entender por qué se dejó engatusar por De Narváez. Duhalde y Solá están dispuestos a pasear por Camino Negro cualquier noche de éstas, tratando de encontrar una muerte digna. Ni Solá, ni Macri, ni Duhalde pueden creer cómo fueron tan chambones de abrirle a Francisco de Narváez las puertas de la política, entregarle las llaves del PJ bonaerense, y dejarlo en la antesala de la presidencia de la nación, o en el peor de los casos, de la vicepresidencia detrás de Reutemann. Su traición estaba a la vista de todo el mundo, menos a la vista de ellos tres. También eso es un mérito del Club de los Malos, aunque hay que reconocer que De Narváez nos demandó muy poco esfuerzo para transformarlo en un malo de colección. Ya es candidato puesto para el Premio Turro de Oro 2010, cabeza a cabeza con Luis D'Elía. Si bien entre dos turros, cuesta saber quién es el peor, posiblemente esta vez se verifique la máxima de una ilustre miembro del CDLM, la actriz norteamericana Mae West (1892-1981) quien dijo: "Cuando debo elegir entre dos males, siempre prefiero el que no he probado".
Sin duda, en el plano político estamos fuertes. Hemos encontrado el equipo, sabemos lo que queremos en la cancha y tenemos volumen de juego. A los pobres corderitos de Dios que conforman esta sociedad y que son el objetivo final de nuestras maldades, sólo les cabe esperar dos opciones: o continúan los malos del oficialismo, o vienen los malos de la oposición.
Al cierre de la ceremonia, y para entusiasmar a los nuevos alumnos, se entregaron premios a algunos creativos de pequeñas molestias domésticas y cotidianas.
Entre otros, se premió al inventor de la etiqueta que viene adentro de las remeras. Esa que produce un leve picor, o molesto roce, en algunos casos laceraciones en la piel, y hasta suaves cortes superficiales. Esto genera una duda existencial: si se deja la etiqueta, el filo de la misma te puede abrir las tripas, y si lo cortas al ras, se te desarma la remera. Un verdadero genio de la industria textil.
También recibió un galardón, el chef que inventó que al gajo de limón se le deben cortar las puntas para que el comensal se enchastre todos los dedos cuando lo aprieta.
Por último, y ante el asombro general, se develó un proyecto secreto que ya es toda una realidad y va camino a ser un éxito: el Operativo Gallina Xeneize. Una vez que el ex presidente de River Plate, Aguilar, terminó de arruinar al club de Nuñez, el CDLM lo sometió a una exitosa intervención quirúrgica cambiándole parte del rostro e infiltrándolo en Boca. Créase o no, el presidente de Boca, Ameal, es en realidad Aguilar disfrazado de Ameal. No fue una operación demasiado compleja ya que ambos tienen el mismo tamaño de papada y de cerebro. Pero gracias a este fenomenal engaño, el proceso de emputecimiento y destrucción de Boca ya está en marcha, y en poco tiempo más podremos decir con orgullo que en la Argentina queda un sólo club grande: El Club de los Malos.
¿Qué más podemos pedir? El presente es conmovedor y el futuro está asegurado. Como reza la Carta Magna del Club de los Malos: "garantizamos la maldad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los malos del mundo que quieran habitar el suelo argentino".






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